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Lección 5 | UNA PLAGA MÁS | Domingo 27 de julio

Lección 5 | Domingo 27 de julio

UNA PLAGA MÁS

El profeta Amós declara que “nada hace Dios [...] sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). En armonía con ello, el Señor reveló al faraón lo que se avecinaba por medio del profeta Moisés. El gobernante de Egipto recibió la más solemne advertencia del juicio justo de Dios contra el orgullo, la explotación, la violencia y la idolatría responsables de las calamidades que se abatirían sobre su tierra.

Lee Éxodo 11:1 al 10. ¿Qué advertencia dio Dios antes de ejecutar su juicio sobre Egipto?

Éxo 11:1  Yahvé dijo a Moisés: "Todavía enviaré una plaga al faraón y a Egipto, tras lo cual os dejará partir; más aún, no sólo os dejará partir, sino que incluso os expulsará definitivamente de aquí.

Éxo 11:2  Habla al pueblo y que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y objetos de oro."

Éxo 11:3  Yahvé hizo que el pueblo se ganase el favor de los egipcios. Moisés  gozaba de gran consideración en el país de Egipto a los ojos de los servidores del faraón y a los ojos del pueblo.

Éxo 11:4  Moisés dijo: "Así dice Yahvé: A media noche yo pasaré por en medio de Egipto.

Éxo 11:5  Morirán en el país de Egipto todos los primogénitos: desde el primogénito del faraón, que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la esclava, que se ocupa del molino, y todos los primogénitos del ganado.

Éxo 11:6  Y habrá en el país de Egipto alaridos tales cual nunca los ha habido ni los habrá.

Éxo 11:7  Pero entre los israelitas no ladrará ni un perro, ni a los hombres ni a las bestias, para que sepáis que Yahvé distingue entre Egipto e Israel.

Éxo 11:8  Entonces vendrán a mí todos estos siervos tuyos y, postrados ante mí, me suplicarán: Sal con todo el pueblo que te sigue. Entonces, saldré." Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia del faraón.

Éxo 11:9  Yahvé dijo a Moisés: "El faraón no os hará caso, para que se multipliquen mis prodigios en el país de Egipto."

Éxo 11:10  Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios ante el faraón; pero Yahvé hizo que el faraón se obstinara y no dejara salir de su país a los israelitas.

Dios dio tiempo a Egipto, tres días de oscuridad (Éxo. 10: 22, 23), para pensaren los acontecimientos recientes y en lo que significaban. También les dio la última advertencia explícita, la última oportunidad de hacer lo correcto.

Pero Éxodo 11:8 dice que Moisés “salió muy enojado de hablar con Faraón”. ¿Por qué se marcharía Moisés enojado? Muy probablemente porque sabía que la tragedia, la décima plaga, afectaría a mucha gente inocente, todo a causa de la dureza de corazón del faraón.

Además, el número diez es significativo en el simbolismo bíblico, ya que representa la plenitud, o lo completo. (Piensa en los Diez Mandamientos como una revelación completa de la ley moral divina). Las diez plagas en Egipto señalan la plena expresión de la justicia y el castigo divinos.

Dios es el Juez, y está en contra del orgullo, la injusticia, la discriminación, la arrogancia, la explotación, la crueldad y el egoísmo. Está del lado de quienes sufren; de los abusados, maltratados y perseguidos. Dios ejecutará la justicia, que es en verdad otra expresión de su amor. (Ver Sal. 2:12; 33:5; 85:11; 89:14; 101:1; Isa. 16:5; Jer. 9:24).

Nosotros también deberíamos intentar ser tan amorosos y justos como sea posible. Sin embargo, podemos caer fácilmente en los extremos, ya sea en hacer, “por amor”, la vista gorda ante lo malo, ante lo que debe ser corregido, o en ejecutar fríamente la justicia. Ninguno de los dos extremos es correcto.

En cambio, he aquí el ideal: “Hombre, el Señor te ha declarado qué es lo bueno y qué pide de ti: solo practica la justicia, ama la bondad y anda humildemente con tu Dios” (Miq. 6:8).

Si no podemos conseguir el equilibrio perfecto (ciertamente, no podemos), ¿por qué es mejor inclinarnos más hacia la misericordia que hacia la justicia? ¿O no es eso lo mejor? 

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