Lunes 17 de noviembre | Lección 8
DAME ESE MONTE
Lee Josué 14:6-14; Números 14:24; 32:12; Deuteronomio 1:36 y Lucas 6:45. ¿Cómo describirías la actitud de Caleb y Josué? ¿Qué significa seguir plenamente al Señor?
Jos 14:6 Se acercaron los hijos de Judá a Josué en Guilgal, y Caleb, hijo de Jefoné el quenizita, le dijo: "Ya sabes lo que le dijo Yahvé a Moisés, el hombre de Dios, de ti y de mí en Cades Barnea.
Jos 14:7 Cuarenta años tenía yo cuando Moisés, siervo de Yahvé, me envió de Cades Barnea a explorar esta tierra y yo le di un informe con toda sinceridad.
Jos 14:8 Los hermanos que habían subido conmigo desanimaron al pueblo, pero yo me mantuve fiel a Yahvé mi Dios.
Jos 14:9 Aquel día Moisés hizo este juramento: Te juro que la tierra que ha hollado tu pie será heredad tuya y de tus hijos para siempre, porque has sido fiel a Yahvé mi Dios.
Jos 14:10 Pues ahora mira cómo Yahvé me ha conservado con vida, según lo prometió. Hace cuarenta y cinco años que Yahvé le dijo esto a Moisés, cuando Israel iba por el desierto, y ahora tengo ochenta y cinco años.
Jos 14:11 Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió. Conservo todo mi vigor de entonces para combatir y para ir y venir.
Jos 14:12 Dame ya esta montaña que me prometió Yahvé aquel día. Ya entonces supiste que hay en ella anaquitas y ciudades grandes y fuertes. Si Yahvé está conmigo, los expulsaré, como me prometió Yahvé."
Jos 14:13 Josué bendijo a Caleb, hijo de Jefoné, y le dio Hebrón por heredad.
Jos 14:14 Por eso Hebrón sigue siendo hasta el día de hoy heredad de Caleb, hijo de Jefoné el quenizita, por haber sido fiel a Yahvé, Dios de Israel.
Núm 14:24 Pero a mi siervo Caleb, ya que fue animado de otro espíritu y me obedeció puntualmente, le haré entrar en la tierra donde estuvo, y su descendencia la poseerá.
Núm 32:12 excepto Caleb, hijo de Jefoné el quenizeo, y Josué, hijo de Nun, que fueron fieles a Yahvé.
Deu 1:36 excepto Caleb, hijo de Jefoné: él la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que ha pisado, porque siguió cabalmente a Yahvé."
Luc 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.
Caleb nunca olvidó la promesa que el Señor le había hecho por medio de Moisés: que entraría en la tierra que habían pisado sus pies (Núm. 14:24). Cuarenta años después, se refirió a su propio informe acerca de la tierra como su convicción profunda (Jos. 14:7). Su informe se basaba en su certeza de que Israel sería capaz de conquistar la tierra con la guía y la ayuda de Dios.
En contraste con el informe de los otros diez espías, que inspiraron temor entre los israelitas, Caleb manifestó una confianza y un compromiso sincero con la promesa del Señor. La frase hebrea traducida como “yo cumplí siguiendo al Señor” (Jos. 14:8) significa literalmente “estaba lleno tras el Señor”, y es probablemente una forma abreviada de un modismo más extenso: “Mi corazón estaba lleno siguiendo al Señor” o “Llené mi corazón para caminar tras el Señor”. A diferencia de otros que caminaban tras dioses extraños y no seguían plenamente al Señor, el corazón de Caleb estaba totalmente consagrado a Dios.
Esta se repite posteriormente dos veces para enfatizar la fidelidad de Caleb (Jos. 14:9, 14). Su propia caracterización está en armonía con lo que el Señor mismo llamó “otro espíritu” (Núm. 14:24), que lo distinguía a Caleb de los otros diez espías. Incluso a la edad de 85 años, seguía siendo un ejemplo de lo que el Señor puede lograr a través de personas cuyos corazones están totalmente dedicados a él y a su causa.
Caleb comprendió que el territorio que cada tribu llegaría a poseer era directamente proporcional a la medida en que se atrevieran a reclamar las promesas del Señor y a la cantidad de tierra que estuvieran dispuestos a pisar por fe. Las promesas de Dios no se cumplen automáticamente; es decir, no se hacen realidad independientemente de nuestra voluntad. Por el contrario, requieren fe acompañada de acción decidida. El término hebreo ‘ulay, traducido como “tal vez” (Jos. 14:12, LBLA), puede expresar temor y duda, pero normalmente denota esperanza y la anticipación de que algo positivo ocurrirá (Gén. 16:2; Núm. 22:6, 11; 23:3).
¿Qué “pequeñas” concesiones o transigencias pueden impedirnos seguir plenamente al Señor?

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