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Lección 1 | PABLO, EL PRISIONERO DE JESUCRISTO | Domingo 28 de diciembre

 

Lección 1 | Domingo 28 de diciembre

PABLO, EL PRISIONERO DE JESUCRISTO

Las cartas de Filipenses y Colosenses son conocidas como las epístolas de la prisión, pues fueron escritas mientras Pablo estaba preso (las otras cartas de la prisión son Efesios y Filemón). La mayoría de los comentaristas cree que fueron escritas mientras Pablo estaba en Roma, entre los años 60 y 62 d. C. (ver Hech. 28:16).

Lee Efesios 3:1 y Filemón 1:1. ¿Qué importancia tiene la forma en que Pablo describe su encarcelamiento?

Efe 3:1 Por eso yo, Pablo, estoy preso por causa de Cristo Jesús para bien de ustedes, los no judíos.

Flm 1:1 Yo, Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,

Pablo había entregado su vida al servicio de Jesucristo. Si ese servicio incluía ser prisionero, estaba preparado para ello. El apóstol se describe a sí mismo como “embajador en cadenas” (Efe. 6:20). Había estado en viajes misioneros, levantando iglesias y entrenando obreros para el Señor. Podría haberse preguntado: “¿Por qué estoy aquí cuando podría hacer mucho más sin estas cadenas?” Pablo también fue encarcelado más tarde, cuando escribió 2 Timoteo, que es considerada una epístola pastoral. Así que, al menos cinco libros del Nuevo Testamento fueron escritos mientras estaba en prisión.

En ninguna de las epístolas de la prisión Pablo menciona exactamente dónde estuvo encarcelado; por ello, algunos han sugerido Éfeso o Cesarea. Pero no hay evidencias bíblicas de que Pablo haya estado privado de la libertad en Éfeso. Cesarea parecería más probable, excepto por el hecho que no hay registro de ninguna amenaza evidente a la vida de Pablo en esa ciudad. Sin embargo, esa amenaza ya existía cuando escribió Filipenses (ver Fil. 1:20; 2:17).

Esta epístola contiene algunas pistas acerca del lugar donde Pablo se encontraba en el momento de su encarcelamiento. En primer lugar, había un pretorio. Esto puede referirse a la residencia oficial de un gobernador provincial –como la de Jerusalén, donde Jesús fue examinado por Pilato (Mat. 27:27; Juan 18:33), o como la de Cesarea, donde Pablo fue encarcelado (Hech. 23:35)–, pero Pablo utiliza claramente este término no como una referencia a un lugar, sino en relación con ciertas personas. Dice que “toda la guardia pretoriana” se familiarizó con el evangelio (Fil. 1:13, LBLA). Esta guardia estaba integrada por hasta catorce mil soldados seleccionados que protegían al emperador y custodiaban a los prisioneros.

En segundo lugar, Pablo también envía saludos de los creyentes de “la casa del César” (Fil. 4:22). Esto indica que Pablo estaba prisionero en Roma y en contacto con los que servían a la casa imperial.

¿Cómo podemos aprender a extraer lo mejor de cualquier situación difícil en la que nos encontremos? ¿Por qué no siempre es fácil hacerlo?

 

 

 

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