Lección 3 | Jueves 15 de enero
UNIDOS Y SIN TEMOR
Lee Filipenses 1:27-30. ¿Cómo se relacionan nuestra unidad y el hecho de “combatir unánimes por la fe del evangelio” con la intrepidez?
Flp 1:27 Sólo compórtense ustedes como es digno del evangelio de Cristo, para que ya sea que vaya a verlos, o que me encuentre ausente, sepa yo que ustedes siguen firmes, en un mismo espíritu y luchando unánimes por la fe del evangelio,
Flp 1:28 sin que en nada los intimiden los que se oponen. Para ellos, ciertamente, es indicio de perdición, pero para ustedes lo es de salvación; y esto de parte de Dios.
Flp 1:29 Porque, por causa de Cristo, a ustedes les es concedido no sólo creer en él, sino también padecer por él
Flp 1:30 y tener el mismo conflicto que han visto en mí, y que ahora saben que hay en mí.
La estrategia de Satanás consiste en dividir y conquistar. La desunión es mortal. Jesús dijo: “Si una casa estuviera dividida contra sí misma, no podría permanecer” (Mar. 3:25). Este un principio sencillo que Satanás está encantado de que olvidemos. Nuestra unidad nos ayuda a cumplir nuestra misión profética como el remanente de la profecía bíblica (Apoc. 12:17), proclamando el “evangelio eterno” a “toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). Puesto que la unidad es crucial para cumplir nuestra misión de difundir este mensaje encomendado por Dios, y en vista de que la oración de Jesús en Juan 17 destaca “la verdad” de la Palabra de Dios como una de las claves más importantes para la unidad (Juan 17:17, 19), nuestro mensaje no puede separarse de nuestra misión ni de nuestra unidad. Estas tres claves se mantienen juntas o caen juntas. No hay éxito si falta alguna de ellas, pero no hay nada que temer si las tres están en su lugar. Por eso, Pablo exhorta a los creyentes: “En nada se dejen intimidar” por la oposición (Fil. 1:28). Satanás es un enemigo derrotado. Aunque nos quiten la vida a causa de nuestra fe, nada puede hacernos daño si “seguimos el bien” (1 Ped. 3:13). El Diablo es impotente para detener la marcha de la verdad divina.
Lee los siguientes textos y resume brevemente el tema que tienen en común: Mateo 10:38; Hechos 14:22; Romanos 8:17; 2 Timoteo 3:12.
Mat 10:38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
Hch 14:22 y allí infundían ánimo a los discípulos y los alentaban a mantener la fe. Les decían: «Para entrar en el reino de Dios nos es necesario pasar por muchas tribulaciones.»
Rom 8:17 Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
2Ti 3:2 y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
La vida misma en este mundo caído es difícil, incluso para las personas excelentes. Job era un hombre justo, al punto de que la Biblia misma dice que era “intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1). Sin embargo, la calamidad se abatió sobre él y su familia de la noche a la mañana. ¿Quién no ha aprendido, ya sea por experiencia o por lo sucedido a otros, que la vida parece transcurrir al borde de un precipicio que puede desmoronarse en cualquier momento? El sufrimiento es hasta cierto punto el destino de todos nosotros. Con todo, es preferible sufrir por Cristo que por cualquier otra razón.
¿Qué esperanza y qué consuelo deberíamos tener los cristianos en medio del sufrimiento?

Comentarios
Publicar un comentario