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Lección 5: BRILLAR COMO LUCES EN LA NOCHE | Uniendo el cielo y la tierra: Cristo en Filipenses y Colosenses | Sección maestros

Lección 5:

BRILLAR COMO LUCES EN LA NOCHE

RESEÑA

Texto clave: Filipenses 2:14,15.

Enfoque del estudio: Fil. 2:12-30; Sant. 2.

Los cristianos están llamados a ser luces en un mundo oscuro. Jesús dijo: "Ustedes son la luz del mundo" (Mat. 5:14). Pablo también expresó su deseo de que los cristianos brillaran como portadores de luz en un mundo sumido en las tinieblas. Sus palabras dirigidas a los filipenses ("Ustedes resplandecen como luces en el mundo" [Fil. 2:15]) son similares al mensaje que envió a los efesios: "En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Anden como hijos de luz" (Efe. 5:8).

La metáfora de la luz es un poderoso símbolo misionero, utilizado tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. En Isaías, Dios dice acerca de su Siervo, el Mesías: "Te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo último de la tierra" (Isa. 49:6; comparar con Isa. 42:6). Este pasaje es aplicado a Jesús en el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Luc. 2:32; Juan 8:12; 9:5; Hech. 26:23), pero también a la iglesia (Hech. 13:47), pues esta continúa la misión de Jesús de ser luz para el mundo.

La lección de esta semana hace hincapié en tres temas principales:

1. La relación entre la fe y las obras (Fil. 2:12,13).

2. El llamado de Dios a los cristianos a fin de que seamos luces para el mundo siguiendo el ejemplo de Jesús y compartiendo nuestra vida con los demás.

3. Las pruebas y las dificultades que afrontamos en nuestra senda cristiana nos fortalecen para lidiar con desafíos mayores en la obra de Dios y son herramientas empleadas por él para desarrollar en nosotros cualidades esenciales e indispensables para un ministerio fructífero.

COMENTARIO

Ilustración

Dwight L. Moody cuenta la historia de dos hombres que tenían a su cargo una luz giratoria en un faro situado en una costa rocosa y azotada por las tormentas. Por alguna razón, el mecanismo que hacía girar la luz se estropeó. Los dos hombres temían que los marinos quedaran desorientados a causa de la falla, así que trabajaron toda la noche para que la luz siguiera girando (Dwight L. Moody, Anecdotes, incidents and ¡llustrations [Moody Publishers, 1990], p. 36).

Moody concluye: "Mantengamos nuestras luces en el lugar adecuado para que el mundo vea que la religión de Cristo no es una farsa, sino una realidad" (ibid.). Jesús utilizó la metáfora de la luz para ilustrar el hecho de que la fe se hace "visible" por medio de las buenas obras (Mat. 5:16).

Fe y obras

C. S. Lewis afirma lo siguiente acerca de la relación existente entre la fe y las obras a la luz de Filipenses 2:12 y 13: "Los cristianos han discutido a menudo si lo que conduce al creyente a su hogar celestial son las buenas acciones o la fe en Cristo [...] La Biblia parece zanjar la cuestión cuando reúne ambas cosas en una declaración asombrosa. La primera parte de ella ('ocúpense en su salvación con temor y temblor') sin la segunda podría dar la impresión de que todo dependiera de nosotros y de nuestras buenas acciones. A su vez, la segunda parte de la declaración sin la primera ('porque Dios es el que obra en ustedes') podría dar lugar a la idea de que Dios es quien hace todo y que nosotros no debemos hacer nada. Esta complementación armoniosa es el tipo de cosas con las que nos encontramos en el cristianismo. Estoy asombrado por ello, pero no sorprendido" (C. S. Lewis, Mere Christianity [HarperCollins, 2001], pp. 148,149).

Pablo aclara en Filipenses 2:12 y 13 la relación entre la fe y las obras. Aunque debemos trabajar por nuestra salvación, las obras no tienen un papel salvífico. Como enseña Santiago, las obras son la evidencia de una fe genuina y salvadora (Sant. 2:18; comparar con Sant. 2:14). Una fe sin obras no es fe en absoluto. En palabras de Santiago, este tipo de fe está "muerta" (Sant. 2:17, 26) y "es inútil" (Sant. 2:20, NTV).

Al decir "ocúpense en su salvación con temor y temblor" ("con profunda reverencia", DHH), Pablo se refiere probablemente a la responsabilidad que recae sobre cada cristiano en relación con la salvación que ya ha alcanzado por la fe. En el texto original en griego, la frase "con temor y temblor" aparece al principio de la oración para dar énfasis a la declaración: "Con temor y temblor, ocúpense en su salvación".

Los eruditos difieren entre sí sobre el significado de la expresión "con temor y temblor" y ofrecen diversas interpretaciones de ella. Afirman que implica (1) preocupación por el posible riesgo de fracaso, (2) una actitud de sumisión a Dios, (3) humilde devoción a Dios, o (4) una combinación de todo lo anterior. Pablo también utiliza este lenguaje en otras partes de sus escritos. En 1 Corintios 2:3, "temor" y "temblor" parecen reflejar la ansiedad del apóstol ante la posibilidad de fracasar en su misión en Corinto. En 2 Corintios 7:15, estas palabras señalan la confianza que Pablo tenía en que los corintios cumplirían lo que se esperaba de ellos (ver el vers. 16). En Efe-sios 6:5, subrayan la importancia de tener sentido del deber. Un análisis de estos pasajes sugiere que, en general, la expresión "con temor y temblor" de Filipenses 2:12 apuntaría al alto sentido de responsabilidad que los creyentes deben desarrollar respecto de su salvación. Sus obras son un indicio de que toman este asunto en serio.

Luces para el mundo

La luz es utilizada constantemente en la Biblia como metáfora de la misión. En el Antiguo Testamento, Dios mismo es descrito como la Fuente definitiva de la que emana la luz. El salmista dice: "El Señor es mi luz" (Sal. 27:1; ver también Sal. 4:6; 89:15; 118:27; Isa. 2:5). Del mismo modo, hablando en nombre de su pueblo, el profeta Miqueas pronuncia las siguientes palabras: "El Señor será mi luz [...] él me sacará a la luz" (Miq. 7:8, 9; ver también Isa. 60:1, 2,19, 20).

En Isaías 42:6 e Isaías 49:6 se hace referencia al Siervo del Señor como "luz de las naciones" y, puntalmente Isaías 49:6, agrega lo siguiente: "Para que seas mi salvación hasta lo último de la tierra". Los escritores del Nuevo Testamento entendieron la metáfora y la aplicaron sistemáticamente (Luc. 2:32; Juan 8:12; 9:5; Hech. 13:47; 26:23).

Es interesante que la metáfora más significativa empleada para representar a la iglesia en los primeros capítulos del Apocalipsis sean las lámparas o candeleros. Respecto de esto, varios eruditos coinciden en que el abandono del primer amor por parte de algunos en la iglesia de Éfeso tiene que ver con la disminución de su celo misionero (Apoc. 2:4). Por ello, Jesús les advirtió que, a menos que se arrepintieran, quitaría su "candelabro de su lugar" (Apoc. 2:5).

Como se mencionó anteriormente, la expresión "hasta lo último de la tierra" es empleada en Isaías 49:6 en relación con la metáfora de la luz y aparece dos veces en el libro de Hechos para describir el alcance de la tarea misionera de la Iglesia (Hech. 1:8; 13:47). Aunque la metáfora de la luz no aparece en Hechos 1:8, si complementamos el texto con lo expuesto en Hechos 13:47, es posible entender que está implícita. Estos datos esclarecen la exhortación de Pablo a los filipenses para que brillaran "como luces en el mundo" (Fil. 2:15). Es importante señalar que Pablo sugiere que los creyentes son verdaderamente luces en el mundo cuando demuestran unidad entre ellos (Fil. 2:14), ya que "el llamado a ser luz es también un llamado a la comunión en la luz. Pablo veía a los cristianos unidos en una comunidad mediante la cual podían animarse y fortalecerse mutuamente como hijos de la luz (Efe. 5:8,15-20)" (John M. Terry, Ebbie C. Smith yjustice Anderson, eds., Missiology: An Introduction to the Foundations, History, and Strategies of World Missions [Broadman & Holman, 1998], p. 26).

Cualidades para un ministerio exitoso

De la descripción de Timoteo y Epafrodito en Filipenses 2:19 al 30 se pueden deducir varias cualidades esenciales para un ministerio exitoso. Pablo describe a Timoteo como alguien que (1) compartía sus sentimientos (Fil. 2:20), (2) se preocupaba sinceramente por los demás (Fil. 2:20), (3) buscaba "lo que es de Cristo Jesús" (Fil. 2:21), (4) tenía un carácter probado (Fil. 2:22) y (5) demostraba una actitud de servicio (Fil. 2:22). La palabra griega traducida en Filipenses 2:20 como "que comparta mis sentimientos" es ¡sopsijon y solo aparece aquí en el Nuevo Testamento. También aparece una vez en la Septuaginta (la antigua versión del Antiguo Testamento en griego), en Salmo 55:13, y es traducida como "íntimo amigo" o "igual a mí" (RVA-2015).

En cuanto a Epafrodito, Pablo lo presenta primero en relación consigo mismo: es un "hermano", un "colaborador" y un "compañero de milicia". También es un "mensajero" (griego apostolos) enviado por Pablo a los filipenses, y alguien que atendió las necesidades del apóstol (Fil. 2:25). Esto indica que Epafrodito era un colaborador muy leal. Pablo lo retrata luego en relación con los filipenses cuando dice que aquel: "tenía gran deseo de verlos" (Fil. 2:26) o, en otras palabras, "los extraña". Esto sugiere que, como líder cristiano, Epafrodito amaba profundamente a aquellos a quienes servía y se preocupaba por ellos. Era un líder cristiano tan consagrado que "por la obra de Cristo estuvo cerca de la muerte, arriesgando su vida" (Fil. 2:30). Estos hombres dieron todo por la obra de Cristo. Dios espera lo mismo de nosotros.

APLICACIÓN A LA VIDA

Medita acerca de los siguientes temas y pide luego a los alumnos de tu clase que respondan a las preguntas que figuran al final de esta sección.

Dependemos completamente de Dios para la salvación que recibimos mediante la fe. Pablo no pudo ser más claro al respecto cuando dijo: "Porque por gracia han sido salvados por la fe. Y esto no proviene de ustedes, sino que es el don de Dios" (Efe. 2:8). Por la fe pasamos de esta vida a la venidera, la eterna. La carta a los Hebreos subraya este punto al repetir constantemente la expresión "por la fe" (ver Heb. 11). Por la fe, Abraham "habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, [...] porque esperaba la ciudad con fundamentos" (Heb. 11:9,10).

La experiencia de la salvación nos conduce inevitablemente a realizar buenas obras. Puesto que estas están destinadas a beneficiar a los demás (Gál. 6:9, 10), no son naturales para los pecadores (Jer. 13:23). Por eso es Dios quien nos capacita para realizarlas (Fil. 2:13).

Jesús dijo a sus discípulos: "Así alumbre la luz de ustedes ante los hombres, para que vean sus obras buenas" (Mat. 5:16). Este mandamiento subraya la estrecha relación que existe entre el hecho de dejar brillar nuestra luz y la realización de buenas obras. Al realizar buenas acciones, los creyentes hacen brillar su luz en este mundo oscuro. La oscuridad es símbolo del pecado (ver, por ejemplo, Juan 3:19, 20; Luc. 22:53) y de sus efectos (ver, por ejemplo, Sal. 82:5; Efe. 4:18). Los cristianos están llamados a iluminar este mundo con "la luz del evangelio de la gloria de Cristo" (2 Cor. 4:4), para que alumbre a aquellos a quienes "el dios de este siglo cegó el entendimiento" (2 Cor. 4:4).

Preguntas:

1. ¿Qué relación existe entre las buenas obras y la experiencia de la salvación?

2. ¿Cómo puedes hacer brillar tu luz en este mundo oscuro?

 



 

 

 

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