Lunes 26 de enero | Lección 5
LUCES EN LA OSCURIDAD
En Filipenses 2:14, Pablo insta a los creyentes a hacer todo “sin queja ni discusión”. Los desafíos a la unidad de la iglesia son tan serios que aquella no puede mantenerse sin un esfuerzo significativo de nuestra parte. La unidad dentro de la iglesia es el resultado de nuestra unión con Cristo y de la obediencia a su Palabra. Esto es vital para nuestro testimonio, ya que, como Pablo señala, hemos sido llamados a resplandecer como luces en el mundo (Fil. 2:15).
En una noche sin luna y lejos del resplandor de las ciudades, las estrellas se hacen visibles y parecen brillar mucho más. Es el contraste lo que marca la diferencia. Cuanto más oscuro es el cielo, más se destacan las estrellas. Lo mismo ocurre con nuestro testimonio. Cuanto mayor es la oscuridad moral que nos rodea, más marcado es el contraste entre la vida de los verdaderos seguidores de Dios y la de los mundanos. Cuán importante es, pues, no dejar que las luces artificiales de las ideas, presiones y prácticas mundanas hagan que nuestro testimonio se desvanezca o desaparezca por completo.
Lee Filipenses 2:15, 16. ¿Cómo describe Pablo lo que debemos ser y hacer como hijos de Dios?
Flp 2:15 para que sean irreprensibles y sencillos, e intachables hijos de Dios en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo,
Flp 2:16 aferrados a la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido ni trabajado en vano.
“Sin culpa” significa “intachable”. Esta palabra es usada especialmente para describir el carácter de Job (ver Job 1:1, 8; 2:3; ver también 11:4; 33:9). La palabra griega traducida como “intachable” significa literalmente “sin mezcla, puro”. En vista de los ataques despiadados a los que probablemente se enfrentarán los testigos de Jesús, él nos anima a ser “sencillos como palomas” (Mat. 10:16). Del mismo modo, Pablo nos insta a ser “inocentes acerca del mal” (Rom. 16:19). Mucho del contenido de los medios de comunicación modernos no es puro, edificante e inspirador. En tiempos como estos, la práctica de David es una gran regla para nosotros: “No pondré ante mis ojos cosa injusta” (Sal. 101:3).
Nunca debemos temer ser diferentes. Nuestra fe debe distinguirnos cada vez más. El objetivo es resplandecer “como luces en el mundo” (Fil. 2:15). La única manera de lograrlo es rechazar la conformidad con este mundo (Rom. 12:2) y permanecer “asidos de la palabra de vida” (Fil. 2:16). Nuestras decisiones determinarán finalmente si hemos vivido teniendo en cuenta “el día de Cristo” o si hemos “corrido en vano” (Fil. 2:16; comparar con 1 Cor. 9:24-27).
¿Cómo puedes purificar las áreas de tu vida contaminadas con mundanalidad?

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