Lunes 16 de marzo | Lección 12
PADRES E HIJOS
Los niños tienen un papel vital como parte de la vida familiar. Necesitan saber que son amados y valorados como miembros de la familia y ciudadanos del Reino celestial. El culto familiar es crucial. Debe ser sencillo pero regular, matutino y vespertino. Los niños pueden comenzar a edad temprana a colaborar con la limpieza y otras responsabilidades. Lo más importante es que presten atención al mandamiento de Pablo: “Hijos, obedezcan a sus padres en todo, porque esto agrada al Señor” (Col. 3:20).
Lee los siguientes textos. ¿Qué importantes principios contienen para la educación de los hijos? Proverbios 22:6, 15; Mateo 19:14; Deuteronomio 6:6, 7; Proverbios 1:8, 9
Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
Col 3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.
Pro 22:6 Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Pro 22:15 La necedad está ligada en el corazón del muchacho;
Mat 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.
Deu 6:6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
Deu 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Pro 1:8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Pro 1:9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.
Formados correctamente para el Señor por precepto y ejemplo, los hijos serán una bendición para la familia, la iglesia y la sociedad. A su vez, la instrucción de Pablo para los padres, al igual que la registrada para los maridos y las esposas, es equilibrada y recíproca: “Padres, no irriten a sus hijos, para que no se desalienten” (Col. 3:21). La forma en que los progenitores, especialmente el padre, interactúan con los hijos y los disciplinan influye profundamente en su formación espiritual.
Los estudios demuestran, además, que cuando ambos progenitores asisten a la iglesia es mayor la probabilidad de que los hijos sigan haciéndolo, a diferencia de lo que ocurre cuando solo uno de ellos lo hace. Y más sorprendente aún es que la asistencia constante a la iglesia por parte del padre, incluso más que por parte de la madre, incide en la permanencia de los hijos en la iglesia cuando son adultos. Por lo tanto, no se puede subestimar el papel del padre en la formación espiritual de sus hijos. Es crucial que los padres tomen en serio su papel.
Cuando los padres no han sido modelos ejemplares para sus hijos o incluso les han causado un gran daño, ¿cómo puede el conocimiento de Dios como nuestro Padre ayudar a sanar las heridas y a compensar las carencias?

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