Lección 1 | Martes 31 de marzo
AMOR ETERNO
Después de describir nuestra condición apática, Jesús nos
dice que esto debe ser superado. «Al que venza le daré que se siente conmigo en
mi trono; así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono»
(Apoc. 3: 21). Para algunos de nosotros, el hecho de percibir nuestra condición
débil y autosuficiente, aceptar la reprensión de Jesús, arrepentirnos y recibir
el manto de justicia de Jesús con ojos que realmente ven, puede ser la batalla
más grande que enfrentemos.
Lo asombroso es que Jesús entiende nuestra condición apática
y tibia, y se identifica con nosotros, aunque nunca fue espiritualmente tibio.
Él dice: «Al que venza [...] como yo he vencido» (Apoc. 3: 21). Puesto
que murió para salvarnos, Jesús ha vencido el pecado y sus consecuencias
eternas. Él entiende las batallas que enfrentamos contra el pecado y promete
ayudarnos.
Muchos personajes bíblicos respondieron a la invitación de
Dios de tener una relación de pacto con él. Este es el tema central de toda la
Escritura. Al observar sus historias, resulta claro que Dios interactuó con
ellas de maneras diferentes en distintos momentos.
¿Qué nos
enseñan estos relatos acerca de cómo interactúa Dios con las personas en
diversas situaciones? Génesis 2: 7; 3: 8–10, Génesis 5: 24, Génesis 6: 13,
Génesis 12: 1–4
Gén 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del
polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser
viviente.
Gén 3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba
en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la
presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
Gén 3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo:
¿Dónde estás tú?
Gén 3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y
tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.
Gén 5:24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció,
porque le llevó Dios.
Gén 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de
todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí
que yo los destruiré con la tierra.
Gén 12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu
tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré.
Gén 12:2 Y haré de ti una nación grande, y te
bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Gén 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los
que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la
tierra.
Gén 12:4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot
fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
Ya sea que Dios caminara físicamente con sus criaturas
humanas o que solo hablara con ellas, él siempre ha deseado estar cerca de la
humanidad. Independientemente de cómo es tu relación actual con Dios, él anhela
estar cerca de ti. Jeremías 31: 3 y 4 se refiere a esto en los siguientes
términos: «Hace mucho se me apareció el Señor y me dijo: “Con amor eterno te he
amado, por eso te atraje con bondad. Aún te edificaré, y serás edificada”».
Ya sea que tu día esté comenzando o terminando en este
momento, Dios te está buscando y esperando para acercarte más a él. Quiere
construir, o reconstruir, tu relación con él. Si esto no está sucediendo, no es
por culpa suya, sino nuestra.
¿Qué cosas que están obstaculizando tu relación con
Dios debes superar para evitar que eso siga sucediendo?

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