Martes 7 de abril | Lección 2
DIOS ES AMOR
«Amor» es quizá la palabra más utilizada por los cristianos para
describir el carácter de Dios. Esto podría deberse a la declaración que aparece
en 1 Juan 4: 8, que lo identifica con esa virtud: «Dios es amor». Juan no
dijo «Dios siente amor», sino «Dios es amor». El amor es la esencia misma de su
carácter, la síntesis de lo que él es.
La imagen que muchas personas tienen de Dios surge de definiciones
humanas distorsionadas e imperfectas acerca del amor. Por el contrario, nuestra
definición del amor debería basarse en quién es Dios y en lo que revela de sí
mismo en su Palabra inspirada.
¿Qué nos
explica 1 Juan 4: 7 al 19 acerca del amor?
1Jn 4:7
Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que
ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
1Jn 4:8 El que
no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
1Jn 4:9 En
esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo, para que vivamos por él.
1Jn 4:10 En
esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él
nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
1Jn 4:11
Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos
a otros.
1Jn 4:12 Nadie
ha visto jamás a Dios.(A) Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en
nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
1Jn 4:13 En
esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de
su Espíritu.
1Jn 4:14 Y
nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el
Salvador del mundo.
1Jn 4:15 Todo
aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en
Dios.
1Jn 4:16 Y
nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios
es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
1Jn 4:17 En
esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el
día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
1Jn 4:18 En el
amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el
temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor.
1Jn 4:19
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
El amor de Dios es perfecto, gratuito y profundamente relacional, como lo
revela la repetida invitación a «permanecer»: «Hemos conocido el amor que Dios
nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor
permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4: 16). Dios es amor y nos creó a su
imagen (Gén. 1: 27) para amar y desear el amor. Una palabra hebrea importante
utilizada en el Antiguo Testamento para designar el amor es jesed, que describe
el amor característico del pacto establecido por Dios con la humanidad y
contempla aspectos como la lealtad, la protección, la firmeza y la ternura.
Los idiomas bíblicos, como el hebreo y el griego, utilizan diferentes
expresiones para referirse a Dios, nombres cuyos significados arrojan luz sobre
distintos aspectos del hermoso carácter divino. He aquí solo dos ejemplos:
• Adonai: El Señor de todo, quien reina para siempre (Gén.
15: 2; Juec. 6: 15; Sal. 97: 5; Mal. 1: 6).
• Yahweh-yireh: El Señor proveerá (Gén. 22: 13, 14).
La mayor expresión del amor de Dios se revela en el don de su Hijo (Juan
3: 16), quien murió por los pecadores (Rom. 5: 8). En virtud de su amor
magnánimo, radical y altruista, Dios envió a su Hijo a la Tierra para que
pudiéramos decidir libremente responder a ese amor, revelado en la muerte
sustitutiva de Jesús en nuestro favor. Jesús no solo resolvió la separación que
el pecado había provocado entre nosotros y Dios (Isa. 59: 1, 2), sino también
vivió para revelar con su ejemplo el perfecto amor de Dios (Juan 14: 9; Heb. 1:
3) y su amor por nosotros.

Comentarios
Publicar un comentario