Lección 2 | Miércoles 8 de abril
DIOS Y LA CREACIÓN
Probablemente sabes de memoria las primeras palabras de la Biblia: «En el
principio Dios». La palabra hebrea traducida allí como «Dios» es elohim. Aunque
ese término designa en algunas ocasiones a los falsos «dioses», cuando se
refiere al único Dios verdadero, Elohim describe a un Creador todopoderoso
relacionado con toda la Creación, el Dios trascendente que está más allá de
nuestro entendimiento y controla todo, un Dios tan poderoso que trae las cosas
a la existencia simplemente con su voz.
Pero en Génesis 2 aparece un nombre diferente para Dios: Yahweh. Aunque
esta designación aparece en conexión con el nombre Elohim (Yahweh Elohim), el
Dios todopoderoso, el término Yahweh constituye el nombre más personal del
único Dios verdadero, y es utilizado a menudo para destacar el hecho de que se
está hablando del Dios del Pacto, quien mantiene una relación amorosa con su
pueblo.
Compara
las descripciones que se hacen de Dios en Génesis 1: 1 y 2: 7. ¿Qué notas en
estos textos?
Gén 1:1
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Gén 2:7
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en
su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
En Génesis 2: 7 podemos imaginar a Dios arrodillándose para formar con
sus propias manos al primer ser humano a partir de la tierra. «Entonces Dios el
Señor modeló al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de
vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente». Este es un Dios que se aproxima
a su creación humana al punto de soplar el aliento de vida en las fosas nasales
de Adán. Aunque el nombre Yahweh presenta una imagen más íntima de Dios, Moisés
utiliza ambas designaciones en los dos primeros capítulos de la Biblia para
describir estas dos características de Dios: su omnipotencia creadora y su
disposición a relacionarse de manera íntima con su Creación.
¡Cuán asombroso! Vemos aquí la trascendencia de Dios respecto de nosotros
(Elohim), y su inmanencia, su cercanía a nosotros como Yahweh. Cuán importante
es pensar en estos dos aspectos del carácter de Dios: su control de todo y su
cercanía a nosotros. Como dijo Pablo a los atenienses en el Areópago: «No está
lejos de ninguno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y existimos»
(Hech. 17: 27, 28).
Es importante que sigamos buscando una imagen clara y equilibrada de
Dios, basada en lo que la Biblia dice acerca de su carácter, a fin de crecer en
nuestra relación con él. Esa búsqueda requiere leer todo lo dicho en la Biblia
acerca del tema. Cuanto más aprendamos acerca del carácter divino, más adecuada
será la expresión de nuestro amor hacia él.
Lee acerca de cómo Elihú describe algunos de los atributos de
Dios en Job 36: 24‑33 y Job 37. Luego lee la declaración de Dios acerca de su
omnipoten‑ cia en Job 38 y 39. ¿Qué nos revelan estos pasajes acerca de Dios?

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