Lección 3 | Jueves 16 de abril
FIJA TUS OJOS EN CRISTO
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nuevamente Lucas 22: 27. ¿Cuál es el mensaje clave de este texto para los
seguidores de Cristo?
Luc 22:27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la
mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre
vosotros como el que sirve.
En marcado contraste con el deseo de superioridad de los
discípulos y su creencia de que eran mejores que los demás, vemos a Jesús, el
máximo ejemplo de humildad. Él dijo: «Yo soy entre ustedes como el que sirve»
(Luc. 22: 27). Jesús satisfacía cada día las necesidades de quienes lo rodeaban
porque estaba lleno de compasión y veía a las multitudes como ovejas sin
pastor. Él sabía que la humanidad lo necesitaba más que ninguna otra cosa,
aunque pocos se daban cuenta de ello. Jesús renunció al Cielo para morir por la
humanidad con la esperanza de que comprendiéramos su acto de gracia y
respondiéramos a su invitación a relacionarnos con él.
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Filipenses 2: 3 al 8. ¿Qué nos dice este texto acerca de cómo debemos vivir a
la luz de la Cruz?
Flp 2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria;
antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él
mismo;
Flp 2:4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino
cada cual también por lo de los otros.
Flp 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús,
Flp 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó
el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
Flp 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres;
Flp 2:8 y estando en la condición de hombre, se
humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Jesús lo hizo y lo soportó todo. Cuando nos detenemos a
reflexionar acerca de ello, percibimos inevitablemente nuestra impureza y
nuestra extrema necesidad de él.
Cuando lo contemplamos, todo lo demás, especialmente nosotros
mismos y nuestra propia presunta grandeza, palidece hasta volverse
completamente insignificante. Quién es Jesús, qué hizo y cuánto ama a su
Creación se convierte en la portada y el centro de todo. El orgullo seguramente
desaparecerá cuando lo contemplemos a él.
Jesús. Cuán hermoso y poderoso nombre. Él es la
personificación de la humildad. Cuando nuestros corazones se abren de par en
par para aprender acerca de él, cuando entendemos lo que ha hecho por nosotros,
y cuando permitimos que sus palabras de vida penetren en nuestra mente, nos
damos cuenta de cuán orgullosos y miserables somos. Si sus propios discípulos,
quienes vivieron con él y aprendieron de él, lucharon contra el orgullo, no
podemos engañarnos pensando que somos diferentes. Solo podemos crecer en nuestra
relación con Jesús cuando somos humildes.
Dedica tiempo ahora mismo a tu relación con Dios. Toma tu
Biblia, un bolígrafo y una hoja de papel, y busca un lugar tranquilo, quizás al
aire libre. Invita a Dios a que enternezca tu corazón y hable a tu mente.
Escribe el Salmo 138, palabra por palabra. Mientras lo haces, ¿qué palabras
llaman especialmente tu atención?

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