Lección 4 | Miércoles 22 de abril
REQUERIMIENTOS BÍBLICOS
¿Qué cambiaría en tu hogar si recurrieras a la Biblia cuando
debes tomar una decisión importante, enfrentar un problema conyugal o algún
desafío? ¿Qué cambiaría en tu lugar de trabajo o en tu iglesia si la Biblia se
convirtiera realmente en la lente a través de la cual las personas vieran el
mundo y decidieran vivir?
Los escritores de la Biblia sabían cuán valiosos es su
contenido. Ningún otro libro puede impactar la vida como ella. No obstante,
puesto que no es suficiente que las palabras de la Biblia estén impresas en sus
páginas, ¿cómo puedes incorporarlas en tu corazón?
¿Cuál es
el consejo de David en Salmo 119: 11 y cómo podrías ponerlo en práctica? (Ver
también Heb. 4: 12).
Sal 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.
Heb 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y
más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón.
Una de las afirmaciones que la Biblia hace acerca de sí misma
se encuentra en Hebreos 4: 12. Una espada de dos filos es poderosa y cortante,
pero la Palabra de Dios puede hacer por las personas lo que resulta imposible
para los instrumentos humanos. La Biblia se describe a sí misma como algo vivo.
Tal vez te hayas preguntado cómo puede ser esto así en vista de que fue escrita
hace miles de años. A pesar de ello, Jesús dijo: «Las palabras que yo les he
hablado son espíritu y son vida» (Juan 6: 63). Si sientes que tu mundo se está
desmoronando, Dios puede transformar esa situación mediante el contenido
inspirado de las Escrituras. El Antiguo Testamento describe las palabras
divinas como activas y eficaces para cumplir su propósito de bien (ver Isa. 55:
11). Cuando David reflexionó acerca del impacto de las palabras de Dios en su
vida, concluyó: «Es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha
vivificado» (Sal. 119: 50).
Tal vez hayas experimentado hambre intensa en algún momento
de tu vida como resultado de la falta de alimento, del ayuno prolongado o de
una dieta estricta. ¡Cuán deliciosa resulta la comida después de haber tenido
hambre! En un sentido espiritual, la Biblia es el alimento para nuestra alma.
Si tu alma está vacía y hambrienta, abre la Palabra viva. Lee
Jeremías 15: 16; 1 Pedro 2: 2 y Mateo 4: 4. Las palabras de Dios resultan
deliciosas, nutritivas y sustentadoras para la mente y el corazón ya que
provienen de Dios mismo, quien las envió específicamente para nosotros y para
cada persona que lo busca. Cuando las leemos con un corazón abierto y pidiendo
a Dios la iluminación del Espíritu, ellas harán una gran obra en nuestra vida.
¿Qué problemas de tu vida son abordados en la
Biblia? ¿Por qué no debes permitir que el orgullo te impida poner por obra lo
que Dios te dice en sus páginas?

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