Lección 5 | Martes 28 de abril
EL ESTUDIO PROFUNDO DE LA BIBLIA
Aunque no es necesario ser un erudito para estudiar la
Biblia, ¿cómo puedes hacerlo en profundidad?
Orar: Es imposible exagerar la importancia
de la oración como parte de tu estudio de la Biblia. Elena G. de White dice que
no estamos solos cuando leemos la Biblia. Al invitar al Espíritu Santo a ser
nuestro guía, rechazamos todas las distracciones y el Enemigo huye. «Nunca se
debería estudiar la Biblia sin oración. Solo el Espíritu Santo puede hacernos
sentir la importancia de lo que es fácil comprender, o impedir que nos
apartemos del sentido de las verdades de difícil comprensión» (El conflicto de
los siglos, p. 585).
Leer y
escribir: Podría decirse que la acción de escribir marca la diferencia
entre la mera lectura de la Biblia y su estudio. Escribir nos ayuda a
desacelerar nuestros pensamientos, a reflexionar acerca de la Palabra de Dios y
a interactuar con ella a un ritmo que permite la observación, la
interpretación, la aplicación y el compromiso. La acción de escribir también
contribuye a que nuestras ideas inicialmente dispersas sean puestas en orden y
terminen volviéndose acciones concretas durante el día. Además, es más probable
que recordemos algo que hemos escrito (Sal. 119: 15, 16). Si no puedes
escribir, haz la prueba de leer la Biblia en voz alta, o escuchar su lectura, y
eleva luego tus pensamientos a Dios como si se tratara de una oración.
Compartir: Cuéntale a alguien lo que has
aprendido. Esto lo consolidará en tu mente y animará a la otra persona.
Elige un libro breve de la Biblia para empezar (por ejemplo,
Jonás, Marcos, Filipenses o 1 Juan) y avanza poco a poco. Este es un método
sencillo que puedes aplicar a un versículo, a un pasaje o a un capítulo entero:
1. Ora para que el Espíritu Santo dirija tu mente y
sensibilice tu corazón mientras lees.
2. Elige un versículo o un pasaje más extenso de la Biblia.
3. Escribe el pasaje o porciones destacadas mientras lees.
4. Vuelve a leer el pasaje mientras oras mentalmente y
subraya las ideas clave.
5. Escribe lo que te dicen las ideas subrayadas.
6. Ora acerca de estas ideas pidiendo a Dios que influyan en
tu relación con él.
7. Piensa con quién podrías compartir esto hoy.
«A medida que los hijos de Dios crezcan en la gracia,
obtendrán cada vez más clara comprensión de su Palabra, y discernirán nueva luz
y belleza en sus verdades sagradas. Esto ha venido sucediendo en la historia de
la iglesia a lo largo de todas las edades, y así seguirá siendo hasta el fin»
(Elena G. de White, El otro poder, p. 32).
¿Cómo has comprobado que el mensaje de la cita
anterior se aplica a ti? Considera también el Salmo 119: 105.

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