Miércoles 29 de abril | Lección 5
UNA BENDICIÓN DOBLE
Hay muchas maneras de estudiar la Biblia: versículo por
versículo, por capítulos, temas, palabras o libros completos. Podemos
estudiarla con una concordancia y un diccionario bíblico o leerla en paralelo
con la serie «El Gran Conflicto» (por ejemplo, leer los Evangelios junto con El
Deseado de todas gentes) para obtener información adicional. Podemos dar un
paseo por la naturaleza mientras escuchamos la lectura de la Biblia o reunirnos
con un amigo o un grupo pequeño para estudiar juntos.
Así como mantenemos vivas nuestras amistades al participar
con ellas de actividades diversas y novedosas, deberíamos mantener fresco y
vibrante nuestro encuentro diario con Dios utilizando diferentes métodos al
estudiar la Biblia. Siempre hay algo más que aprender.
Algo que hará de tu estudio de la Biblia una experiencia
vibrante es compartir con otros lo que has descubierto. Cuando explicamos lo
que hemos aprendido, el proceso de sintetizar y compartir consolida nuestros
pensamientos. Esto nos ayuda a retener el conocimiento. La doble bendición
consiste en que, cuando compartimos con otros algo que hemos aprendido, la
conversación espiritual resulta motivadora y enriquecedora para ambas partes.
Aprendemos algo con mayor profundidad cuando lo compartimos con alguien.
También descubrirás que lo que estudias cada día no es solo
un mensaje de Dios para ti, sino también para los demás.
Lee Isaías 50: 4. ¿Qué nos dice este
versículo sobre nuestra relación con Dios y sobre cómo esa relación puede
influir en la manera en que tratamos a los demás?
Isa 50:4 Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para
saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi
oído para que oiga como los sabios.
El tiempo que dedicamos cada día al estudio de la Biblia no
solo nos fortalece, sino también nos permite animar a aquellas personas con las
que entramos en contacto, convirtiéndose así en una doble bendición.
Nuestra vida espiritual se asemeja a un maratón. Pide al
Señor que te ayude a seguir corriendo la carrera cristiana con constancia y a
mantener tus ojos en la meta (Fil. 3: 14). No te desanimes si tu rendimiento ha
sido bajo durante algún tiempo, pero haz los cambios necesarios para que tu
relación con Dios sea vibrante gracias al estudio de la Biblia y la oración, ya
que, como dice Juan, la vida eterna consiste en conocer a Dios cada día (Juan
17: 3). Nuestro compromiso diario de permanecer en él y en su Palabra
transforma la vida.
Lee el texto para memorizar de esta semana y medita
acerca de su significado. ¿Qué estás estudiando en este momento? ¿Con quién
podrías compartirlo?

Comentarios
Publicar un comentario