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Lección 10 | GRACIA SUFICIENTE | Miércoles 3 de junio

Lección 10 | Miércoles 3 de junio

GRACIA SUFICIENTE

Cuando sentimos el peso de nuestro pecado y permitimos que el Espíritu Santo nos conduzca al pie de la Cruz, debemos pedir el perdón de Dios, pues «compasivo y clemente es el Señor, lento para enojarse y grande en amor» (Sal. 103: 8). Este mismo versículo fue pronunciado por Dios mismo (Éxo. 34: 6) después de que su nación elegida lo hizo entristecer.

Lee Éxodo 34: 1 al 10. ¿Qué verdad crucial se encuentra aquí?

Éxo 34:1  Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.

Éxo 34:2  Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.

Éxo 34:3  Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.

Éxo 34:4  Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.

Éxo 34:5  Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.

Éxo 34:6  Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;

Éxo 34:7  que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.(A)

Éxo 34:8  Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.

Éxo 34:9  Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.

Éxo 34:10  Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

El hecho de que el Señor sea bondadoso, lento en airarse y abundante en misericordia es también la razón por la que Jesús murió en la Cruz, para que nuestra relación con él pudiera restablecerse.

Cuando estamos dispuestos a reconocer y confesar nuestro pecado, y decimos: «Señor, aquí estoy de nuevo...» «Ten compasión de mí, que soy pecador» (Luc. 18: 13), Jesús, quien obra en nosotros y por nosotros mediante el Espíritu Santo antes de que se lo pidamos, quita de nosotros el peso que nos agobia. Nuestras cargas son aliviadas en el Calvario y Jesús está sin duda muy cerca cuando acudimos a él. Nos busca incluso antes, como el buen Pastor, y está a la puerta llamando (Apoc. 3: 20). No permanezcamos lejos de la Cruz, mirando a Dios desde lejos. Corramos hacia Jesús y permitamos que él reemplace nuestros pecados y cargas por su justicia (Zac. 3: 4).

Lee detenidamente los siguientes versículos y registra por escrito con tus propias palabras lo que te dicen acerca de la gracia de Dios disponible para ti:

§  «Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom. 6: 23).

§  «Pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así la gracia reine para vida eterna mediante la justicia de Jesucristo, Señor nuestro» (Rom. 5: 20, 21).

§  «Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom. 5: 8).




 

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