Domingo 3 de mayo | Lección 6
EL FIEL DANIEL
Daniel es uno de los
grandes héroes de la Biblia. Sin duda recordamos el comienzo de su historia
(ver Dan. 1): «Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni
con el vino del rey» (Dan. 1: 8). Él y sus tres amigos recibieron de Dios
«conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias. Además, Daniel
tuvo entendimiento en toda visión y sueños» (Dan. 1: 17). La Biblia dice que
Daniel era sabio (Dan. 1: 20; 2: 14, 21, 23, 48) porque el Espíritu de Dios
estaba en él (Dan. 4: 9, 18; 5: 14; 6: 3), y que era muy amado por el Cielo
(Dan. 9: 23; 10: 11). Estos son algunos de los rasgos de un hombre que tenía
una conexión sólida y constante con Dios.
Cuando el rey Nabucodonosor decretó la muerte de todos los
sabios de Babilonia, Daniel pidió misericordia a Dios y que le revelara el
sueño del rey y su significado (Dan. 2: 18). Cuando el Señor lo hizo, Daniel
oró inmediatamente.
Lee Daniel 2: 20 al 23. ¿Por qué oró Daniel y qué
podemos aprender de su oración?
Dan 2:20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre
de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.
Dan 2:21 El muda los tiempos y las edades; quita
reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los
entendidos.
Dan 2:22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce
lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
Dan 2:23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y
te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que
te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
Los años pasaron y distintos reyes ocuparon el trono, pero
Daniel siguió siendo un valorado consejero de la corte y, «debido a la gran
destreza administrativa de Daniel, el rey hizo planes para ponerlo frente al
gobierno de todo el imperio» (Dan. 6: 3, NVI). «Era fiel y ningún vicio ni
falta había en él» (Dan. 6: 4). A pesar de la envidia de sus colegas y las
conspiraciones malvadas en su contra (Dan. 6: 5-9), Daniel mantuvo su constante
vida de oración.
Lee Daniel 6: 10 y 11. ¿Qué nos dicen estos versículos
acerca de Daniel?
Dan 2:20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre
de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.
Dan 2:21 El muda los tiempos y las edades; quita
reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los
entendidos.
Dan 2:22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce
lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
Dan 2:23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y
te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que
te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
Ante las dificultades, Daniel oró. Aunque la amenaza iba
directamente contra su vida, él se mantuvo firme y constante en la oración:
tres veces al día, como era su costumbre. Además, era predecible; abría su
ventana y oraba mirando hacia Jerusalén. Su oración incluía una acción concreta
—se arrodillaba— y se centraba en la acción de gracias y la súplica.
A la luz de una historia como esta, ¿cuán fundadas
son tus excusas para no orar?

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