Miércoles 13 de mayo |
Lección 7
ALABANZA, CONFESIÓN, PEDIDOS Y GRATITUD
Podemos hablar con Dios en
oración de la manera sencilla en que Jesús nos instruyó a hacerlo, ya sea en
privado, en familia o en la iglesia, recordando que orar es hablar con él como
con un amigo. Con demasiada frecuencia nuestras oraciones están llenas de
peticiones, pero Jesús nos ha enseñado a incluir mucho más que eso en nuestras
plegarias.
Lee la oración de Daniel en Daniel 9: 4 al 19 e
identifica sus distintas partes.
Dan 9:4 Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión
diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto
y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;
Dan 9:5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos
hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus
mandamientos y de tus ordenanzas.
Dan 9:6 No hemos obedecido a tus siervos los
profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a
nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Dan 9:7 Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la
confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los
moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas
las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron
contra ti.
Dan 9:8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro,
de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti
pecamos.
Dan 9:9 De Jehová nuestro Dios es el tener
misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado,
Dan 9:10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro
Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus
siervos los profetas.
Dan 9:11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para
no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el
juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra
él pecamos.
Dan 9:12 Y él ha cumplido la palabra que habló contra
nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros
tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que
se ha hecho contra Jerusalén.
Dan 9:13 Conforme está escrito en la ley de Moisés,
todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová
nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad.
Dan 9:14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo
trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras
que ha hecho, porque no obedecimos a su voz.
Dan 9:15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste
tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual
lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente.
Dan 9:16 Oh Señor, conforme a todos tus actos de
justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu
santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros
padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro.
Dan 9:17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de
tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario
asolado, por amor del Señor.
Dan 9:18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre
tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado
tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras
justicias, sino en tus muchas misericordias.
Dan 9:19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído,
Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es
invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
Considera cómo podrías
incluir los siguientes componentes en tus oraciones:
Alabanza: La alabanza es una
expresión de adoración a Dios en reconocimiento por ser quien es y por su
carácter. Lee el hermoso cántico de alabanza a Dios registrado en el Salmo 100
y considera los diferentes nombres que se le dan a Dios y la descripción de su
magnífico carácter. Alábalo por ser tu Redentor, Salvador, Consolador, Sanador,
Buen Pastor, Alfa y Omega, y Roca, por mencionar solo algunos de los nombres
con los que el salmista se refiere a Dios.
Confesión y perdón: Cuando dialogamos con Dios en oración y
permanecemos en él, resulta inevitable desprendernos de todo lo que nos retiene
o nos separa de él. Cuanto más cerca estamos de él, más conscientes somos de
nuestra indignidad e indigencia. Esto nos hace rogarle que nos limpie de
nuestros pecados y modele nuestro carácter a su semejanza. Si esperamos que
Dios nos perdone, debemos estar dispuestos a perdonar también a los demás. «Por
tanto, confiesen sus pecados unos a otros, y oren los unos por los otros, para
que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz» (Sant. 5: 16).
Peticiones: ¿Estás enfrentando desafíos en relación
con tu familia, tus amigos, tu salud, tus finanzas, tu trabajo o tus estudios?
¿En qué aspecto de tu vida necesitas específicamente la dirección de Dios?
¿Quién necesita tu apoyo y cuál es la mejor manera de brindárselo? Ora
específicamente acerca de estas áreas y personas pidiendo que se haga la
voluntad de Dios.
Acción de gracias: Lee Filipenses 4: 6 y
piensa en las bendiciones de tu vida. Quizás vengan a tu mente cosas
importantes, pero ¿qué decir acerca de las pequeñas cosas que a menudo damos
por sentadas? Somos receptores constantes de las misericordias de Dios. Sin
embargo, ¡cuán poca gratitud expresamos! ¡Cuán poco lo alabamos por lo que ha
hecho y hace por nosotros!
¿Por qué cosas deberías alabar a Dios? ¿Qué
necesitas confesarle, pedirle y agradecerle? ¿Por qué no hacerlo ahora mismo?

Comentarios
Publicar un comentario