Lección 7 | Domingo 10 de mayo
ELÍAS: LA ORACIÓN EN MEDIO DE LA CRISIS
El fiel Elías vivió en tiempos difíciles, cuando el rey Acab
hacía más «para provocar al Señor Dios de Israel que todos los reyes de Israel
anteriores a él» (1 Rey. 16: 33). El momento más dramático de su vida fue
la confrontación en el Monte Carmelo (ver 1 Rey. 18). En el clímax de esta
increíble historia, Acab y su reino vieron con sus propios ojos que Dios
responde a la oración. Aquel fue un momento inolvidable en la historia de
Israel debido al repentino y asombroso giro en los acontecimientos.
Lee 1 Reyes 19: 1 al 18. Centra tu atención en las
oraciones de Elías y en la interacción de Dios con él. ¿A qué se debía el
abatimiento de Elías? ¿En qué se diferencian las respuestas divinas aquí y en
el Monte Carmelo?
1Re 19:1 Acab
dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado
a espada a todos los profetas.
1Re 19:2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero,
diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo
no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
1Re 19:3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue
para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su
criado.
1Re 19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino,
y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh
Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
1Re 19:5 Y echándose debajo del enebro, se quedó
dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.
1Re 19:6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una
torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió
a dormirse.
1Re 19:7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda
vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.
1Re 19:8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y
fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta
Horeb, el monte de Dios.
1Re 19:9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la
noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
1Re 19:10 El respondió: He sentido un vivo celo por
Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto,
han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he
quedado, y me buscan para quitarme la vida.
1Re 19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte
delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento
que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no
estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el
terremoto.
1Re 19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no
estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
1Re 19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con
su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una
voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?
1Re 19:14 El respondió: He sentido un vivo celo por
Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto,
han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he
quedado, y me buscan para quitarme la vida.
1Re 19:15 Y le dijo Jehová: Vé, vuélvete por tu camino,
por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria.
1Re 19:16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre
Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta
en tu lugar.
1Re 19:17 Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú
lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.
1Re 19:18 Y yo haré que queden en Israel siete mil,
cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
Aunque Dios había respondido cada una de las oraciones de
Elías, el estado emocional, mental y físico del profeta pronto cambió. El
profeta había experimentado una gran victoria con Dios ese día, pero permitió
que el temor a la muerte anulara súbitamente su fe en Dios. Lo sorprendente de
esta historia es que, aunque Elías cedió al abatimiento y al desánimo, Dios
acudió a él con ternura y le proveyó nuevamente alimento y agua (1 Rey. 19: 5,
6) suficientes para sostenerlo durante cuarenta días (1 Rey. 19: 8). Cuando
Dios finalmente se reveló, lo hizo de una manera muy diferente de como lo había
hecho antes.
Dios nos responde a veces de maneras muy directas, poderosas
e innegables. Esto fortalece nuestra fe y sentimos su cercanía en nuestra vida.
Otras veces vacilamos y cedemos a la tentación, pensando que es demasiado
difícil seguir a Dios con fe inquebrantable. Buscamos respuestas divinas a la
medida de nuestras expectativas, sin darnos cuenta de que sus pensamientos y
sus caminos son mucho más elevados y sabios que los nuestros (Isa. 55: 8, 9).
Así como existen muchos aspectos de la Creación de Dios que no entendemos, no
debería sorprendernos que haya también muchas maneras divinas de obrar que
resultan incomprensibles para nosotros.
Dios, nuestro bondadoso Padre, sabe exactamente
qué necesitas. ¿Cómo puedes confiar lo suficiente en él en toda circunstancia?
Habla con él acerca de esto ahora.

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