Jueves 21 de mayo | Lección 8
LA FE DE JESÚS
Mientras el fin de este mundo se acerca, parte del mensaje de
los tres ángeles dice que el pueblo de Dios guarda los mandamientos de Dios y
tiene la fe de Jesús.
Lee Apocalipsis 14: 12. ¿Qué significa «la fe de
Jesús»?
Apo 14:12 Aquí está la paciencia de los santos, los que
guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Si estudias cómo han entendido los adventistas del séptimo
día la justificación por la fe, verás que en la década de 1890 se consolidó en
la iglesia una comprensión del concepto de la fe de Jesús y el mensaje de los
tres ángeles. Hasta entonces, la iglesia había puesto mucho énfasis en la Ley y
necesitaba más énfasis en el evangelio. Elena G. de White resumió bien esa
situación: «Los mandamientos de Dios han sido proclamados, pero la justicia de
Jesús, dándole igual importancia, no ha sido presentada por los adventistas del
séptimo día, haciendo que la Ley y el evangelio vayan de la mano» (Mensajes
selectos, t. 3, p. 202).
Aunque Hebreos 11 enumera una serie de hombres piadosos que
tuvieron una fe firme y sólida, nadie ha tenido una fe comparable a la de
Jesús.
Lee Mateo 26: 36 al 42. ¿Qué nos dice acerca de la fe
de Jesús en este momento crucial?
Mat 26:36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que
se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy
allí y oro.
Mat 26:37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de
Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
Mat 26:38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy
triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Mat 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su
rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero
no sea como yo quiero, sino como tú.
Mat 26:40 Vino luego a sus discípulos, y los halló
durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Mat 26:41 Velad y orad, para que no entréis en
tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Mat 26:42 Otra vez fue, y oró por segunda vez,
diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba,
hágase tu voluntad.
Tener la fe de Jesús significa no solo ser obediente a él y a
su Palabra, a semejanza de la fe que él tenía en Dios, sino también tener una
experiencia diaria y vital con Jesús; es entender, y actuar en consecuencia,
que solo si Jesús es el centro de nuestra vida diaria podemos tener una
relación salvadora con Dios.
Tener la fe de Jesús significa que él y su fe habita en
nosotros pues él es el verdadero fundamento de nuestra fe. Nuestra fe puede a
veces ser endeble, pero Jesús es digno (Apoc. 5: 9) y podemos reflejar su fe en
nuestra propia experiencia, además de que nos sea acreditada por el don de su
gracia concedida a todos los que creen.
¿Cuánto deseas la fe de Jesús? Pídela humildemente a Dios y
haz de Hebreos 11: 6 tu oración personal, diciendo: «Señor, sin fe es imposible
agradarte. Vengo a ti y creo que tú me recompensarás si te busco
diligentemente. Así lo hago ahora».

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