Lección 9 | Domingo 24 de mayo
DISTRACCIONES Y
TENTACIONES
Lee acerca de las tentaciones de Sansón en
Jueces 14 y 16: 1, 4, 16 y 17. Aunque fue llamado por Dios para cumplir una
misión específica, Sansón servía al Señor mientras cedía a la tentación. ¿Qué
nos enseña el desenlace de su vida al respecto?
Jue
14:1
Descendió Sansón a Timnat, y vio
en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos.
Jue
14:2 Y subió, y lo declaró a su padre y
a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los
filisteos; os ruego que me la toméis por mujer.
Jue
14:3 Y su padre y su madre le dijeron: ¿No
hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que
vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su
padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.
Jue
14:4 Mas su padre y su madre no sabían
que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues
en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.
Jue
14:5 Y Sansón descendió con su padre y
con su madre a Timnat; y cuando llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león
joven que venía rugiendo hacia él.
Jue
14:6 Y el Espíritu de Jehová vino sobre
Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada
en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.
Jue
14:7 Descendió, pues, y habló a la
mujer; y ella agradó a Sansón.
Jue
14:8 Y volviendo después de algunos días
para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y he
aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas, y un panal de miel.
Jue
14:9 Y tomándolo en sus manos, se fue
comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio
también a ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella
miel del cuerpo del león.
Jue
14:10 Vino, pues, su padre adonde estaba
la mujer, y Sansón hizo allí banquete; porque así solían hacer los jóvenes.
Jue
14:11 Y aconteció que cuando ellos le
vieron, tomaron treinta compañeros para que estuviesen con él.
Jue
14:12 Y Sansón les dijo: Yo os propondré
ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y
descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta.
Jue
14:13 Mas si no me lo podéis declarar,
entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de
fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos.
Jue
14:14 Entonces les dijo:
Del devorador salió comida,
Y del fuerte salió dulzura.
Y
ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.
Jue
14:15 Al séptimo día dijeron a la mujer
de Sansón: Induce a tu marido a que nos declare este enigma, para que no te
quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí para
despojarnos?
Jue
14:16 Y lloró la mujer de Sansón en
presencia de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no me
declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Y él respondió: He
aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo he declarado, ¿y te lo había de declarar
a ti?
Jue
14:17 Y ella lloró en presencia de él
los siete días que ellos tuvieron banquete; mas al séptimo día él se lo
declaró, porque le presionaba; y ella lo declaró a los hijos de su pueblo.
Jue
14:18 Al séptimo día, antes que el sol
se pusiese, los de la ciudad le dijeron:
¿Qué cosa más dulce que la miel?
¿Y qué cosa más fuerte que el león?
Y
él les respondió:
Si no araseis con mi novilla,
Nunca hubierais descubierto mi enigma.
Jue
14:19 Y el Espíritu de Jehová vino sobre
él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos; y tomando sus
despojos, dio las mudas de vestidos a los que habían explicado el enigma; y
encendido en enojo se volvió a la casa de su padre.
Jue
14:20 Y la mujer de Sansón fue dada a su
compañero, al cual él había tratado como su amigo.
Jue
16:1 Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una mujer
ramera, y se llegó a ella.
Jue
16:4 Después de esto aconteció que se
enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.
Jue
16:16 Y aconteció que, presionándole
ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal
angustia.
Jue
16:17 Le descubrió, pues, todo su
corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios
desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y
me debilitaré y seré como todos los hombres.
El Gran Conflicto es real y todos estamos implicados en él.
La batalla cósmica que comenzó en el Cielo se está librando ahora en la vida de
cada ser humano.
Satanás sabe que debe emplear todos sus recursos para evitar
que tengamos una relación cercana con Dios en la actualidad, justo antes de que
Jesús regrese. Tal vez hayas estado distraído con algo que quizá no sea malo en
sí mismo, pero que demanda el tiempo y la energía necesarios para mantener viva
tu relación con Dios. Tal vez sea el trabajo, las redes sociales, las compras,
los deportes o la comida. El exceso o un desbalance en cualquiera de esas áreas
pueden dejar poco tiempo para Dios y los demás. El Enemigo conoce cada una de
nuestras debilidades y el tipo de cosas que nos distraen de pasar tiempo con
Dios. Buscar a Dios debería ser nuestra prioridad (Mat. 6: 33) antes de
sumergirnos deprisa en nuestras actividades cotidianas y en todo lo que se nos pueda
presentar.
Jesús comprende nuestra condición, pero reprende nuestra
apatía (Apoc. 3: 14–22). Aunque es Dios, también era un ser humano que se
sentía cansado como nosotros (Juan 4: 6). Conocía las presiones de la vida al
igual que nosotros, pero escapó de ellas para dialogar a solas con su Padre
(Mat. 14: 23; Mar. 1: 35; Luc. 5: 16; 6: 12). Sabía que pasar tiempo a solas
con él era lo mejor que podía hacer para recuperar fuerzas a fin de luchar
contra las tentaciones. También es lo mejor y más seguro para nosotros.
Sansón cayó porque se creía fuerte. Dependía de su propia
fuerza para vencer las tentaciones. Cada uno de nosotros se enfrenta a diario a
batallas con el pecado cuando el Enemigo de las almas intenta debilitar y
destruir nuestra relación con Dios. El tentador conoce nuestras debilidades y
se enfoca en ellas para entorpecer nuestra relación con Dios y hacernos sentir
culpables e indignos, lo cual tiende a alejarnos de Dios. El Diablo trabaja
para distorsionar nuestro pensamiento, nuestras intenciones y nuestras acciones
a fin de conquistar alguna parte de nuestra vida. Pero recuerda que nuestra fe
nos ayudará a permanecer firmes, y que ella es el resultado de prestar atención
a la Palabra de Dios.
¿Con qué estás luchando? ¿Cómo puede la Palabra de
Dios ayudarte?

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