Lección 9: Para el 30 de mayo de 2026
EL PECADO, EL EVANGELIO
Y LA LEY
Sábado 23 de mayo
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 14; Marcos 9: 42–48; Romanos
3: 20; Mateo 5: 17, 18; Romanos 3: 28; Mateo 7: 24–29.
PARA MEMORIZAR:
«Jamás olvidaré tus mandamientos, porque con ellos me has
vivificado. Tuyo soy; sálvame porque he buscado tus mandamientos» (Sal. 119:
93, 94).
El pecado es, sin duda, el mayor obstáculo para una relación
estrecha con Dios. El pecado no solo nos separa de Dios (Isa. 59: 2), sino
también nos engaña, nos hiere, nos consume y finalmente nos destruye. Nuestra
lucha contra el pecado y el orgullo es la batalla más grande que jamás
enfrentaremos, y tiene implicaciones tremendas y eternas.
Algunos consideran el pecado como una parte normal de la
vida. Al fin y al cabo, es propio de la naturaleza humana dejarse llevar por el
placer. Pero ¿restamos importancia al pecado porque la sociedad se ha acomodado
a él? Muchos evitan llamar al pecado por su nombre por temor a incomodar a
otros, pero cuanto más cómodos nos sintamos con el pecado, más lejos estaremos
de una relación saludable con Dios.
Ciertamente todos pecamos, y nuestros pensamientos,
motivaciones, acciones y palabras hieren a otros, a nosotros mismos y a Dios.
El pecado destruye nuestra relación con él, pero Dios se nos ha revelado por
medio de su Ley para señalar el pecado existente en nuestra vida.
Esta semana analizaremos la finalidad de la Ley de Dios y la
solución divina para restaurar nuestra relación con él cuando pecamos.

Comentarios
Publicar un comentario