Viernes 29 de mayo | Lección 9
PARA ESTUDIAR Y
MEDITAR
No debería sorprendernos que el tema de la Ley sea a menudo
tan tergiversado y malinterpretado, ya que el gran desafío de Satanás contra
Dios giró precisamente en torno a la Ley divina.
En la época de Jesús, algunos pensaban que él había venido a
suprimir la Ley, pero eso no podía estar más lejos de la verdad. Con su
obediencia perfecta a la Ley (Mat. 5: 17, 18), Jesús iluminó el hermoso
carácter divino y nos mostró cómo es Dios.
«Solamente podía esperar que realizaría el propósito divino
si conservaba en su corazón reverencia por la santa palabra de Dios. Fue el
aprecio por la ley de Dios lo que dio a Israel fuerza durante el reinado de
David y los primeros años del de Salomón; fue por la fe en la palabra viviente
como se hicieron reformas en los tiempos de Elías y de Josías. Y a esas mismas
Escrituras de verdad, la herencia más preciosa de Israel, apelaba Jeremías en
sus esfuerzos de reforma» (Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 312).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ve el pecado la cultura popular? ¿Cómo debe
responder nuestra iglesia?
2. ¿Has visto alguna vez de primera mano cómo el pecado
destruye las relaciones con Dios y con los demás?
3. ¿Ha resultado fácil o difícil para ti obedecer la Ley de
Dios? ¿Qué factores han contribuido a ello?
4. ¿En qué confiarás cuando todos tus pecados sean llevados
ante el santo y perfecto Dios en ocasión del Juicio: en tu cumplimiento de la
Ley o en la perfecta justicia de Jesús como tu Sustituto y Representante?
5. Lee Proverbios 24: 3, 13 y 14. ¿Cómo puede afectar el
conocimiento (o la falta de él) la relación de alguien con Dios?
RESUMEN:
Nuestra vida está infectada por el pecado, que nos separa de
Dios. Sin embargo, Dios nos invita a conocerlo y amarlo con toda nuestra mente,
corazón y fuerzas. Si lo hacemos, naturalmente amaremos más a Dios y a los
demás. Ese amor está plasmado en la Ley de Dios, que fue dada para proteger y
preservar nuestra relación con él y con quienes nos rodean. La Ley de Dios es
un hermoso reflejo de su carácter. Cuando entendemos su Ley, nuestra relación
con él se desarrolla.

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