Lección 1 | Martes 30 de junio
LA CIUDAD DE CORINTO
Lee Hechos 18: 1-3, 1 Corintios 5: 9-11 y 1 Corintios
8: 4. ¿Qué podemos deducir sobre la economía, la moralidad y la vida religiosa
de Corinto?
Hch 18:1 Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas
y fue a Corinto.
Hch 18:2 Y halló a un judío llamado Aquila, natural
del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio
había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos,
Hch 18:3 y como era del mismo oficio, se quedó con
ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.
1Co 5:9 Os he escrito por carta, que no os juntéis
con los fornicarios;
1Co 5:10 no absolutamente con los fornicarios de este
mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal
caso os sería necesario salir del mundo.
1Co 5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con
ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o
maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
1Co 8:4 Acerca, pues, de las viandas que se
sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay
más que un Dios.
Corinto era un importante centro del mundo antiguo, famoso
por su próspero comercio. La ciudad fue destruida por Roma en el año 146 a. C.
y reconstruida por Julio César como colonia romana en el año 44 a. C. Es esta
Corinto romana la que aparece en el Nuevo Testamento. En la época de Pablo,
Corinto era uno de los rivales de Atenas e incluso la había superado en varios
aspectos. Corinto tenía dos puertos importantes que facilitaban el intercambio
de mercancías y el desarrollo de su comercio.
De hecho, Pablo eligió Corinto por su importancia y su
ventajosa ubicación geográfica. «Así se presentó una oportunidad para la
difusión del evangelio. Una vez establecido en Corinto, se comunicaría
fácilmente a todas las partes del mundo» (Elena G. de White, Sketches from the
Life of Paul, p. 99).
Además, el floreciente comercio de Corinto facilitaría a
Pablo su sustento mediante la fabricación y venta de tiendas de campaña
mientras proclamaba el evangelio allí (Hech. 18: 2-3). Obviamente, la labor
misionera en una ciudad grande y rica no está exenta de desafíos. Corinto se
caracterizaba por el pluralismo religioso (1 Cor. 8: 5), evidente por sus
numerosos santuarios construidos en homenaje a deidades como Apolo, Atenea y
Afrodita entre otras, e incluso por el culto a dioses egipcios como Sérapis e Isis.
Además de esta confusión religiosa, Corinto también era
conocida por su libertinaje sexual. Estrabón, geógrafo e historiador griego,
menciona que había mil prostitutas sagradas dedicadas al culto de Afrodita en
su templo de Corinto. Aunque muchos estudiosos ven esto con recelo y relacionan
esta afirmación con la propaganda ateniense contra Corinto, la prostitución
ritual era común en el mundo antiguo. La inmoralidad sexual era un problema en
Corinto, como en otros lugares. La idolatría y la inmoralidad formaban parte de
la vida cotidiana, y esta triste realidad explica gran parte del contenido de
la primera y la segunda Carta a los corintios.

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