Miércoles 10 de junio | Lección 11
EL CAMINO A EMAÚS
Habían sido semanas muy duras para los dos discípulos,
quienes repasaban mentalmente algunos de los acontecimientos vividos mientras
el cielo vespertino se teñía de negro: la entrada triunfal en Jerusalén, la
limpieza del Templo, la Pascua en el aposento alto, las oraciones de Jesús en
Getsemaní, la horrible traición de Judas, el juicio, las burlas y los golpes,
el cuerpo magullado de Jesús pendiendo de la cruz y sus últimas palabras antes
de exhalar su último aliento; la rotura del velo del Templo; la resurrección de
algunas personas; la delicada maniobra para retirar el cuerpo de Jesús de la
cruz y su colocación en el sepulcro antes del sábado; y la confusión, el
desaliento y los interrogantes de los desconcertados y descorazonados
discípulos. ¿Cómo se habían equivocado tanto?
Los seguidores de Jesús estaban decepcionados, desanimados y
confundidos. Aquel era el mayor revés de sus vidas. No percibían que aquello
era solo un episodio de la mayor historia de todos los tiempos. Mientras dos de
ellos se dirigían a Emaús, Jesús apareció y caminó con ellos.
Lee en Lucas 24: 13 al 27 la conversación que tuvieron
y piensa en las dos perspectivas diferentes: la de los dos seguidores y la de
Jesús.
Luc 24:13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a
una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.
Luc 24:14 E iban hablando entre sí de todas aquellas
cosas que habían acontecido.
Luc 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían
entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.
Luc 24:16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para
que no le conociesen.
Luc 24:17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que
tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?
Luc 24:18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba
Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido
las cosas que en ella han acontecido en estos días?
Luc 24:19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le
dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en
palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
Luc 24:20 y cómo le entregaron los principales
sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.
Luc 24:21 Pero nosotros esperábamos que él era el que
había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer
día que esto ha acontecido.
Luc 24:22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres
de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro;
Luc 24:23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron
diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él
vive.
Luc 24:24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro,
y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron.
Luc 24:25 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y
tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
Luc 24:26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera
estas cosas, y que entrara en su gloria?
Luc 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por
todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
Cuando los ojos de su entendimiento fueron abiertos, los dos
discípulos corrieron rumbo a Jerusalén para contar a los demás lo que les había
sucedido en el camino (Luc. 24: 33, 34). Cuando Jesús llegó y se puso en medio
de estos, se aterrorizaron. Nota la pregunta que les hizo: «¿Por qué están
turbados y suben esos pensamientos a su corazón?» (Luc. 24: 38).
Este es también el mensaje de Jesús para nosotros hoy.
Olvidamos con frecuencia que Jesús camina a nuestro lado en nuestros valles
sombríos. Demasiado a menudo no lo reconocemos y perdemos de vista que hay
mucho más en la historia. Nos sentimos turbados y permitimos que las dudas
surjan en nuestros corazones, sin recordar que nuestra vida está segura en las
manos de Jesús. Pensamos que sabemos mejor que Jesús qué está sucediendo
realmente en nuestra vida (Luc. 24: 18).
La Biblia contiene muy buenos consejos acerca de cómo podemos
los cristianos responder a los desafíos y los reveses de la vida. Dedica tiempo
a estudiar los siguientes pasajes: Romanos 8: 28; Filipenses 4: 4-13; Santiago
1: 2-4, 12; 2 Corintios 12: 9, 10. Como parte de tu estudio, y teniendo en
mente 2 Corintios 1: 4, escribe tres mensajes que puedas compartir con alguien
que esté enfrentando dificultades.

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