Lección 11 | Domingo 7 de junio
LAS TOR MENTAS DE LA VIDA
Jesús había hablado durante todo el día a grandes multitudes
a orillas del Mar de Galilea. Sus palabras habrían de resonar en la mente de la
gente durante mucho tiempo y por la eternidad.
Al caer la tarde, el Maestro se dirigió a sus discípulos
invitándolos a dirigirse con él «a la otra orilla» (Mar. 4: 35). Él sabía que
se desataría una tormenta, pero les sugirió que fueran de todos modos. Tenía
que enseñar una importante lección de vida a sus seguidores más cercanos.
Seguramente recuerdas lo que ocurrió luego.
Vuelve a leer acerca de esta tormenta en Marcos 4: 35
al 41. ¿Qué lecciones puedes aprender acerca de la fe?
Mar 4:35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos
al otro lado.
Mar 4:36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como
estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.
Mar 4:37 Pero se levantó una gran tempestad de viento,
y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
Mar 4:38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un
cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que
perecemos?
Mar 4:39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo
al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
Mar 4:40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados?
¿Cómo no tenéis fe?
Mar 4:41 Entonces temieron con gran temor, y se decían
el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?
Piensa en lo siguiente:
1. Jesús se quedó dormido en un rincón del bote, posiblemente
en la popa, donde estaba el único cojín, que servía de asiento a quien dirigía
la navegación.
2. No todos los discípulos eran nuevos en la navegación.
Pedro, Santiago y Juan eran pescadores experimentados. Conocían el Mar de
Galilea como la palma de sus manos, y habrían sabido cómo lidiar con una
tormenta.
3. Este es el único relato de los Evangelios que presenta a
Jesús durmiendo. Durante una de las peores tormentas de sus vidas, cuando los
discípulos estaban aterrorizados y pensaban que morirían, Jesús dormía.
4. El clamor de los discípulos en el clímax de la crisis fue:
«¿No te importa?». Cuestionaban el carácter de Jesús y su amor por ellos. Con
demasiada frecuencia, esta es también nuestra respuesta cuando afrontamos
dificultades.
En medio de la desesperanza, el dolor o la pérdida
cuestionamos el amor de Dios o dudamos de su cuidado. Suponemos, desde nuestra
perspectiva humana, que él debería actuar de una determinada manera. Sin
embargo, como ocurrió a los discípulos, es en las tormentas de la vida donde
Dios puede obrar los mayores milagros. Dios siempre es fiel, incluso cuando su
aparente inacción no tiene sentido para nosotros. Él está a nuestro lado en
medio de nuestras tormentas y, a diferencia de nosotros, puede calmarlas.
¿Cuál es tu respuesta habitual cuando enfrentas una
tormenta en tu vida? ¿Cómo afectan esos momentos tu relación con Dios? ¿Cuándo
has puesto en práctica 2 Corintios 5: 7?
2Co 5:7 (porque por fe andamos, no por vista);

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