Viernes 12 de junio | Lección 11
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Cuando estamos ante los desafíos de la vida, necesitamos
aferrarnos a Dios. Los temas que hemos explorado a lo largo de este trimestre
contribuyen a mantener o revitalizar una experiencia sólida con Dios. Cuando te
enfrentes a algún contratiempo, como un problema de salud, dificultades
económicas, la ruptura matrimonial, la muerte de alguien cercano, u otra carga
que te robe la alegría, considera las siguientes preguntas y reflexiona sobre
las lecciones estudiadas hasta aquí.
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Cómo ha influido en tu imagen de Dios algún contratiempo
que hayas enfrentado o estés afrontando? ¿Cómo puedes percibir más claramente
el verdadero carácter de Dios?
2. ¿Cuándo fue la
última vez que oraste para que la voz de Dios resultara más audible que la del
Enemigo en tu vida? Recuerda que el ladrón (Satanás) viene a robar, matar y
destruir, pero Dios concede vida abundante (Juan 10: 10).
3. ¿Confías en que Dios sigue siendo soberano y dirigiendo tu
vida a pesar de las dificultades? Si no es así, ¿cómo puedes desarrollar tu
confianza en la bondad y el amor de Dios hacia ti?
4. ¿Te mantienes anclado en la Palabra de Dios cada día? Pide
a Dios que restaure tu primer amor por él mientras pasas por tiempos difíciles.
5. ¿Cuándo fue la última vez que acudiste a Dios en oración
como tu Consolador y Consejero, confiando en su promesa de nunca dejarte ni
desampararte (Heb. 13: 5)?
6. Si tu fe es débil, dile a Dios en oración: «¡Creo! ¡Ayuda
mi poca fe!» (Mar. 9: 24). Rodéate de personas que puedan animarte en
lugar de desanimarte.
7. El mundo no siempre se preocupa por los débiles,
ignorantes, heridos y quebrantados. El mensaje divino «cuando eres débil, yo
soy fuerte» puede transformar radicalmente la vida de las personas. Piensa en
alguien a quien podrías animar hoy con este mensaje.
RESUMEN:
Vivimos en un mundo pecaminoso y lleno de sufrimiento, y cada
uno de nosotros enfrenta en algún momento dificultades que pueden hacerle
cuestionar el amor de Dios. La manera en que diversos personajes bíblicos
respondieron a los reveses de la vida puede ayudarnos en momentos difíciles a
fortalecer nuestra relación con Dios, quien no cambia (Mal. 3: 6) y cuyo amor
permanece constante.

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