Lección 12: Para el 20 de junio de 2026
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Sábado 13 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 28: 18–20; 2 Pedro 3: 18; 1
Pedro 3: 8–15; Oseas 7; Zacarías 10.
PARA MEMORIZAR:
«Dios, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabra de aliento al cansado; mañana tras mañana me despierta el oído para que oiga como los sabios» (Isa. 50: 4).
Era una mañana de sábado ajetreada para
aquel pastor. Se había levantado temprano a fin de prepararse para asistir a la
Escuela Sabática y al sermón. También estaba dirigiendo una serie de
evangelización por la tarde. Recogió las llaves, salió presuroso de la casa y
se marchó a toda velocidad.
Mientras conducía, se sintió molesto ante la posibilidad de
que el pesado tráfico le impidiera llegar a tiempo a la iglesia. ¿Adónde iba
tanta gente un sábado de mañana? Entonces, un automóvil se le adelantó
sorpresivamente. El pastor frenó bruscamente y levantó el puño en señal de
enojo mientras vociferaba contra el imprudente conductor del otro vehículo.
El pastor llegó finalmente a la iglesia. Cuando se levantó
para dirigir el repaso de la lección, sus ojos recorrieron la clase y se
detuvieron en un rostro familiar: era el conductor con el que se había enojado
veinte minutos antes.
Más tarde, cuando un miembro de la iglesia presentó al
conductor como un no adventista que estaba visitando a unos parientes, el
pastor se dio cuenta una vez más de que toda interacción, tanto con conocidos
como con desconocidos, debe estar revestida del amor que fluye de una relación
permanente con Dios. Uno nunca sabe cómo pueden sus acciones, especialmente si
es un creyente, afectar a los demás.

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