Lección 13 | Jueves 25 de junio del 2026
«¡VEN!»
Hoy también se nos extiende la invitación a venir.
Lee los siguientes textos y nota su invitación a venir
a él: Mateo 11: 28‑30; Isaías 55: 1-3; Juan 6: 44.
Mat 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y
cargados, y yo os haré descansar.
Mat 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras
almas;
Mat 11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Isa 55:1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y
los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y
sin precio, vino y leche.
Isa 55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es
pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien,
y se deleitará vuestra alma con grosura.
Isa 55:3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y
vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes
a David.
Jua 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me
envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
El Espíritu Santo quiere acercarte a Jesús hoy. Jesús te
invita a venir a él y a permanecer en él hoy y cada día hasta que venga. Cuando
respondas y vengas a él, cuando tu corazón se enternezca y tu mente se rinda,
sentirás paz porque tendrás la certeza de que él te recibirá en sus brazos, ya
sea que estés vivo o que resucites, no importa cuán indigno seas, en el día
final de esta Tierra. Jesús dijo: «Al que viene a mí, nunca lo echo fuera»
(Juan 6: 37).
Debemos sentir la urgencia de cooperar con el Espíritu Santo
para llamar a otros a entrar en una relación salvadora con Jesús. «El Espíritu
y la esposa dicen: “¡Ven!” Y el que oiga también diga: “¡Ven!” Y el que tiene
sed venga, y el que quiera tome del agua de la vida gratuitamente» (Apoc. 22:
17).
La invitación es gratuita, es un don proveniente de la gracia
divina. Cuando aceptamos a Dios y lo amamos con todo nuestro corazón (mente),
nuestro ser y nuestras fuerzas (Deut. 6: 5), nuestra vida cambia para siempre,
aquí y en la Eternidad.
La Biblia termina con una promesa: «“Ciertamente, vengo en
breve”. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!» (Apoc. 22: 20).
¿Cuándo ocurrirá eso? Si morimos antes de que Cristo vuelva,
lo primero que veremos al abrir nuevamente nuestros ojos será el regreso de
Cristo. Nuestra vida transcurre rápidamente, y así de rápido regresará Jesús
por nosotros. Si morimos antes de que Cristo regrese, tal vez nuestro primer
pensamiento cuando resucitemos será: «¡Vaya, Señor, ¡tu venida ocurrió
verdaderamente pronto!».
Nuestra percepción actual es limitada, pero entonces veremos
a Jesús cara a cara. No te canses de esperar. Mantén vivo ese anhelo, siempre
ante ti, con fe y confianza en el amor y la bondad de Dios. Di con Juan: «Señor
Jesús, ¡ven, por favor!».
Ora ahora mismo para que tu fe perdure y te permita
entregarte completamente a Aquel que murió por ti y volverá pronto a buscarte.

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