Lección 13 | Domingo 21 de junio
VIVIENDO HOY
Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que el mundo se
agita y gime, y que las señales de las que Jesús nos habló se están cumpliendo
ante nuestros ojos. Guerras y rumores de guerras, naciones que se levantan
contra otras, hambres, pestilencias, terremotos y persecuciones (Mat. 24: 6-11)
están sucediendo a nuestro alrededor y parece que se intensifican a medida que
el tiempo transcurre. Ciertamente vivimos tiempos difíciles, en los que
necesitamos una relación sólida con Dios.
Se nos dice: «El fin de todas las cosas se acerca. Sean,
pues, sensatos y sobrios, y velen en oración» (1 Ped. 4: 7). Ahora es el
momento de fortalecer nuestra relación con Dios, pues, independientemente de
cuánto tiempo quede, nuestra vida es breve. «Oigan ahora ustedes que dicen:
“Hoy y mañana iremos a tal ciudad. Estaremos allá un año, y negociaremos y
ganaremos”, y no saben lo que sucederá mañana. Porque, ¿qué es su vida? Apenas
un vapor que aparece por poco tiempo y pronto se desvanece» (Sant. 4: 13, 14).
Sabemos cuán cierta es esa advertencia. Tú o yo podríamos no estar vivos antes
de que termine el día. Esto forma parte de la triste realidad de vivir en un
mundo caído. ¡Cuán crucial es, entonces, asegurarnos de tener una relación
correcta con Dios y vivir siempre conscientes de nuestra necesidad de él y de
su gracia salvadora!
El Salmo 80 ofrece una hermosa súplica a Dios. Léelo y
considera particularmente los versículos 1 al 3, 14 al 17, 18 y 19, y aplica a
ti lo que se dice allí acerca del pueblo de Dios. Independientemente de cuán
diferentes hayan sido el momento histórico, el lugar y el contexto de este
salmo, ¿de qué manera puedes sentirte identificado con su contenido?
Sal 80:1 Oh Pastor de Israel, escucha;
Tú que pastoreas como a ovejas a José,
Que estás entre querubines,(A) resplandece.
Sal 80:2 Despierta tu poder delante de Efraín, de
Benjamín y de Manasés,
Y ven a salvarnos.
Sal 80:3 Oh Dios, restáuranos;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Sal 80:14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora;
Mira desde el cielo, y considera, y visita
esta viña,
Sal 80:15 La planta que plantó tu diestra,
Y el renuevo que para ti afirmaste.
Sal 80:16 Quemada a fuego está, asolada;
Perezcan por la reprensión de tu rostro.
Sal 80:17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra,
Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
Sal 80:18 Así no nos apartaremos de ti;
Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
Sal 80:19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Todos necesitamos un reavivamiento espiritual. Es muy fácil
caer en la complacencia o incluso olvidar lo que Dios ha hecho y está haciendo
por nosotros. ¿Qué creyente fiel, aunque tenga luchas, no podría elevar una
plegaria como la siguiente?: «¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos!»
(Sal. 80: 19)? Cuando aceptas lo que Jesús ha hecho por ti, cuando sabes que
tus pecados han sido perdonados y que estás cubierto por su perfecta justicia,
acreditada a ti por la fe, puedes estar seguro de que eres salvo en él.
¿Qué significa que Dios haga «resplandecer» su
rostro sobre ti, especial‑ mente en el contexto de que solo su justicia te
salva?

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