Jueves 9 de julio | Lección 2
CRISTO, PODER Y SABIDURÍA DE DIOS
En 1 Corintios 1: 19, 20, 30 y 31, Pablo habla de cómo la
sabiduría de Dios y la sabiduría humana son increíblemente diferentes y, por lo
tanto, mutuamente excluyentes. Nota que Pablo no rechaza la sabiduría como tal,
sino el tipo de sabiduría humana que trata de competir con Dios. La sabiduría
humana es incapaz de liberar del pecado a los seres humanos. Solo Cristo, la
sabiduría de Dios, puede realizar esta obra. Observa la tabla que aparece a
continuación.
Tanto 1 Corintios 1: 18 como 1 Corintios 1: 24 muestran que
Cristo es el poder de Dios en el sentido de que él tiene el poder de salvar a
las personas de sus pecados. De hecho, «agradó a Dios salvar a los que creen
mediante la necedad de la predicación» (1 Cor. 1: 21). Las expresiones «para
los que se salvan» (1 Cor. 1: 18), «los que creen» (1 Cor. 1: 21) y «los
llamados» (1 Cor. 1: 24) se refieren al mismo grupo; es decir, a las personas
que viven la experiencia de la salvación por medio de la fe. «El evangelio
[...] es poder de Dios para salvación a todo el que cree» (Rom. 1: 16).
Cristo no solo es el poder, sino también la sabiduría de
Dios. Esto significa que, a través de él, Dios enfrentó y resolvió el problema
del pecado, un problema que la sabiduría humana era incapaz de resolver. La
sabiduría de este mundo es incapaz de hacer que las personas conozcan a Dios (1
Cor. 1: 21). Por el contrario, a través de Cristo nos hacemos sabios para la
salvación (2 Tim. 3: 15).
Lee 1 Corintios 1: 24-29. Nota las palabras que
aparecen allí, como «poder», «sabiduría», «insensato» y «débil». ¿Qué quiere
decir Pablo con eso?
1Co 1:24 pero para los
que han sido llamados por Dios, judíos o no, este mensaje es poder y sabiduría
de Dios.
1Co 1:25 Pues la tontería
de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es
más fuerte que la fortaleza de los hombres.
1Co 1:26 Ahora, fíjense
hermanos: según las normas humanas, no hay entre ustedes muchos sabios, tampoco
muchos que tengan influencias, ni que pertenezcan a familias importantes. Pero
a pesar de todo, Dios los ha llamado.
1Co 1:27 Pero Dios
prefirió usar las tonterías de este mundo para avergonzar a los sabios, y
prefirió usar a los débiles de este mundo para avergonzar a los poderosos.
1Co 1:28 Dios prefirió
lo que el mundo cree que no es importante, lo que desprecia y lo que no
significa nada. Prefirió todo eso para destruir lo que el mundo cree que es
importante.
1Co 1:29 Dios hizo esto
para que nadie pueda alabarse a sí mismo delante de él.
Al leer 1 Corintios 1: 24-29, es necesario detenerse en los
términos «insensato» y «débil». La sabiduría humana puede considerar que el
mensaje de la cruz es necedad y debilidad. Sin embargo, «lo insensato de Dios
es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres»
(1 Cor. 1: 25). Esto no significa que Dios sea débil o necio, sino que es
simplemente una expresión que muestra cómo el poder y la sabiduría de Dios
superan con creces todo lo humano.
Reflexiona acerca de la siguiente declaración:
«Piensen lo que eran cuando fueron llamados. No eran muchos sabios según la
carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles» (1 Cor. 1: 26). ¿Qué mensaje hay
aquí para nosotros?

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