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Lección 2 | NECEDAD PARA LOS QUE PERECEN | Lunes 6 de julio

Lección 2 | Lunes 6 de julio

NECEDAD PARA LOS QUE PERECEN

Al contrastar la necedad humana con la sabiduría divina, Pablo afirma que «la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden» (1 Cor. 1: 18, LBLA). Esta es la primera de seis referencias a la necedad o lo necio en 1 Corintios 1: 18-31.

Lee 1 Corintios 1: 20, 21, 23, 25 y 27. ¿Cómo nos ayudan estas referencias a la necedad a comprender lo que Pablo quiso decir cuando afirmó que el mensaje de la cruz es necedad para quienes se pierden?

1Co 1:20  ¿En qué queda el filósofo? ¿Cómo queda el experto en la Escritura? ¿Dónde está el intelectual que discute sobre asuntos de este mundo? Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo.  

1Co 1:21  El mundo en su propia sabiduría, no conoció a Dios. Así que, Dios en su propia sabiduría, prefirió salvar a los que creen por medio de la tontería del mensaje que anunciamos.  

1Co 1:23  pero nosotros anunciamos a Cristo crucificado. Este mensaje resulta ofensivo para los judíos y les parece una tontería a los que no son judíos,  

1Co 1:25  Pues la tontería de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.  

1Co 1:27  Pero Dios prefirió usar las tonterías de este mundo para avergonzar a los sabios, y prefirió usar a los débiles de este mundo para avergonzar a los poderosos.  

La palabra griega referida a la necedad en 1 Corintios 1: 18 es mōria, la cual aparece solo cinco veces en el Nuevo Testamento, todas ellas en 1 Corintios (1 Cor. 1: 18, 21, 23; 2: 14; 3: 19). Esta y otras palabras de la misma familia aparecen numerosas veces en el Nuevo Testamento, la mitad de ellas en las epístolas paulinas, sobre todo en 1 Corintios.

La necedad de la que habla Pablo en 1 Corintios 1: 18, 23 no está tan relacionada con las limitaciones intelectuales como con el comportamiento y el pensamiento inmorales, con la falta de discernimiento e incluso con la rebelión contra Dios. Esto explica por qué Pablo habló tanto de este tema en 1 Corintios.

Pensemos en la situación de Pablo en esta ciudad. Llegó a un lugar que se enorgullecía de su supuesto conocimiento, sabiduría y sofisticación cultural. En ese contexto, habló de un judío galileo, Jesús de Nazaret, quien había resucitado tras ser crucificado por los romanos, todo ello para hacer expiación por los pecados del mundo. ¿Estaba este hombre hablando en serio? ¿A quién quería engañar? Tampoco se trataba de un nuevo concepto filosófico profundo que pudiera ser analizado con herramientas racionales. Parecía, pues, una locura, un disparate, algo que ningún corintio inteligente y culto podía tomar en serio. Además, por muy absurdo que pareciera a los paganos, el mensaje de Pablo acerca de la cruz era algo mucho peor para numerosos judíos. ¿Qué judío esperaba que un Mesías fuera ejecutado por Roma? Se suponía que el Mesías debía derrocar a los romanos, no ser crucificado por ellos.

Por lo tanto, Pablo enfrentó desde el principio muchos obstáculos en Corinto. Sin embargo, y a pesar de ello, el evangelio fue aceptado allí por algunos judíos y gentiles.

¿Cuál es el mensaje aquí?

Sea cual fuere la oposición a la que nos enfrentemos, Dios tiene personas dispuestas a aceptar la verdad. Debemos, pues, estar preparados para ser utilizados por él para llegar a estas personas dondequiera que estén, incluso en lugares tan malos o incluso peores que Corinto.




 

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