Martes 7 de julio | Lección 2
PODER PARA QUIENES ESTÁN SIENDO SALVADOS
El sentido de 1 Corintios 1: 18 es demasiado claro como para
no percibirlo; a saber, que el mensaje de la cruz depende de cómo se mire. Es
una locura para quienes se rebelan contra Dios, pero es poder para quienes
anhelan su salvación.
Lee Colosenses 1: 20 y 1 Pedro 2: 24. ¿Qué logró Jesús
por nosotros en la cruz?
Col 1:20 Y con gusto
decidió reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en el cielo,
como las que están en la tierra. Dios hizo las paces con nosotros a través de
la sangre que Cristo derramó en la cruz.
1Pe 2:24 En la cruz,
Cristo cargó nuestros pecados en su propio cuerpo para apartarnos de ellos y
para que vivamos como le agrada a Dios; por las heridas que él sufrió, ustedes
fueron sanados.
Como hemos visto, al predicar el evangelio, es necesario
evitar «sabiduría de palabras, para no anular la eficacia de la cruz de Cristo»
(1 Cor. 1: 17). A la luz de este texto, resulta más sencillo comprender por qué
lo contrario de la necedad es el poder de Dios, y no la sabiduría humana (1
Cor. 1: 18). La cruz, que es tan contraria a la sabiduría humana, revela cuán
necia es realmente la sabiduría humana.
El texto griego de 1 Corintios 1: 18 sugiere que «los que se
pierden» están simplemente cosechando las consecuencias de sus acciones y
puede, pues, ser parafraseado de la siguiente manera: «Porque el mensaje de la
cruz es una locura para los que se destruyen a sí mismos». El verbo griego
apollymi (‘perecer’) significa también «destruir» (Juan 10: 10). De hecho,
apollymi es así traducido en 1 Corintios 1: 19.
Pablo proporciona una base bíblica para su afirmación acerca
de la perdición de estas personas citando en el versículo 19 las palabras de
Dios en Isaías 29: 14, según las cuales el Señor mismo es quien está detrás de
la destrucción, lo que parece contradecir el orgullo autodestructivo mencionado
justo antes. Sin embargo, no hay contradicción. La idea es que Dios destruirá
lo que ya se está destruyendo a sí mismo desde el principio.
En contraste con los que se están destruyendo a sí mismos, la
expresión «los que están siendo salvados» (traducción literal de 1 Cor. 1: 18)
indica que la salvación solo proviene de Dios. Pablo está diciendo que estamos
siendo salvados; es decir, no nos estamos salvando a nosotros mismos. Por
supuesto, no podemos hacerlo. Nuestra salvación tiene una fuente externa.
Mientras que la destrucción es autoinfligida, la salvación solo puede ser
concedida como un regalo de gracia a los pecadores. Como queda claro en 1
Corintios 1: 21, Dios es quien salva a quienes creen. En este sentido, la
necedad es el acto de rechazar lo que Dios ha ofrecido a la humanidad a través
de la cruz de Cristo (1 Cor. 1: 30), y provocar así la propia destrucción.
«Porque la paga del pecado es la muerte, pero el
don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom. 6:
23). ¿Cómo reafirma este versículo lo que Pablo decía en 1 Corintios 1: 18-19?

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