Viernes 17 de julio | Lección 3
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Lee el capítulo «La preparación de los doce», en Los hechos
de los apóstoles (pp. 15-20), de Elena G. de White.
«La unidad del pueblo remanente que cree en Dios produce una
poderosa convicción en el mundo de que tiene la verdad y de que es un pueblo
diferente, elegido por Dios. Esta unidad desconcierta al enemigo, por lo que
está decidido a eliminar su existencia. La verdad presente, creída en el
corazón y puesta en práctica en la vida, proporciona unidad al pueblo de Dios y
le da una poderosa influencia» (Elena G. de White, Testimonios para la iglesia,
t. 1, p. 294).
«Dios está conduciendo a un pueblo para que se coloque en
perfecta unidad sobre la plataforma de la verdad eterna. Cristo se dio a sí
mismo al mundo para que pudiese “limpiar para sí un pueblo propio, celoso de
buenas obras” (Tito 2: 14). Este proceso de refinamiento está destinado a
purificar a la iglesia de toda injusticia y del espíritu de discordia y
contención, para que sus miembros edifiquen en vez de derribar y concentren sus
energías en la gran obra que está delante de ellos. Dios quiere que sus hijos
lleguen todos a la unidad de la fe. La oración de Cristo, precisamente antes de
su crucifixión, pedía que sus discípulos fuesen uno, como él era uno con el
Padre, para que el mundo creyese que el Padre lo había enviado. En esta, la más
conmovedora y admirable oración, extendida a través de los siglos hasta
nuestros días, sus palabras son: “Mas no ruego solamente por estos, sino
también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17: 20)»
(Elena G. de White, Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 21).
PREGUNTAS
PARA DIALOGAR:
1. Hacia el final de su ministerio terrenal, Jesús oró por la
unidad: «Para que todos sean uno [...] para que el mundo crea que tú me
enviaste» (Juan 17: 21-23). ¿Por qué la unidad en Cristo es un argumento
poderoso en favor de la verdad de que Dios envió a su Hijo para salvar al
mundo? En relación con esto, ¿por qué la falta de unidad es un obstáculo para
la misión de la iglesia?
2. Lee 1 Corintios 4: 9-13 y presta mucha atención a cómo son
descritos los apóstoles en este pasaje. ¿Cómo contrasta esta descripción de los
apóstoles con las características del liderazgo valoradas en nuestro mundo?
¿Qué nos enseña este pasaje acerca de cuánto pueden diferir los estándares de
Dios y los de este mundo?
3. En 1 Corintios 4: 16, Pablo exhorta a los corintios a
imitarlo. ¿Estarías dispuesto a imitar a los líderes humanos? ¿Qué diferencia
existe entre imitar a un líder y exaltarlo indebidamente, incluso
peligrosamente?

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