Miércoles 15 de julio | Lección 3
UN SERVICIO COMO EL DE CRISTO
Lee 1
Corintios 4: 1-2. ¿Qué enseña este pasaje acerca de cuál debería ser nuestra
opinión del liderazgo humano?
1Co 4:1 Así, pues, téngannos los hombres por
servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
1Co 4:2 Ahora bien, se requiere de los
administradores, que cada uno sea hallado fiel.
En 1 Corintios 3: 1-4, Pablo insinúa que las camarillas son
el resultado de una falta de madurez espiritual. Sin embargo, antes de abordar
este tema, afirma: «Tenemos el pensar de Cristo» (1 Cor. 2: 16). Es probable
que esta frase se refiera a la forma de pensar y actuar de Cristo. En otras
palabras, el creyente tiene la mente, o «pensar de Cristo», cuando piensa y
actúa como él. Sin embargo, poner en práctica esto en todos los aspectos de la
vida no es tan fácil. En el mundo grecorromano existía mucha competencia entre
los políticos, los filósofos, los pensadores y los líderes religiosos. Al
parecer, el anhelo de aprobación cultural llevó a la iglesia de Corinto a
seguir los estándares seculares. Esto también puede ser un peligro para la
iglesia actual.
Lee
Filipenses 2: 5-8. ¿Cómo nos ayuda este texto a comprender la expresión «el
pensar de Cristo» (1 Cor. 2: 16)?
Flp 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús,
Flp 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó
el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
Flp 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho semejante a los hombres;
Flp 2:8 y estando en la condición de hombre, se
humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Al igual que en Corinto, también se estaban produciendo
divisiones en la iglesia de Filipos (Fil. 2: 1-4), aunque quizá en menor
medida. Filipenses 2: 1-8 nos enseña que un servicio cristiano requiere morir a
uno mismo y a las ambiciones egoístas, y buscar en cambio bendecir a los demás
por encima de nosotros mismos, como hizo Jesús.
La expresión «servidores de Cristo» (1 Cor. 4: 1) se refiere
al servicio cristiano. Estas palabras pueden transmitir la idea de que los
creyentes sirven a Cristo como ayudantes o subordinados. Está claro que una
visión correcta de los líderes humanos se basa en el ejemplo de liderazgo de
Cristo. Los siervos son también descritos como «administradores» (1 Cor. 4:
1-2); es decir, personas a las que les ha sido confiada la administración de
los bienes de otra persona. En tal sentido, todo lo que tenemos pertenece a
Cristo.

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