Ir al contenido principal

Lección 4 | EL MATRIMONIO Y LA SOLTERÍA | Jueves 23 de julio

Jueves 23 de julio | Lección 4

EL MATRIMONIO Y LA SOLTERÍA

La afirmación de Pablo de que nuestro cuerpo «es templo del Espíritu Santo» (1 Cor. 6: 19) aparece en el contexto de una advertencia contra la inmoralidad sexual. Ser templo del Espíritu es la única forma de llevar una vida santa. La iglesia es una comunidad cristiana que se distingue del entorno que la rodea. La presencia del Espíritu Santo hace posible esto.

Lee 1 Corintios 6: 19-7: 9. ¿Cómo ilumina este pasaje la forma en que se puede poner en práctica el mandato de huir «de la inmoralidad sexual» (1 Cor. 6: 18)?

1Co 6:19  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

1Co 6:20  Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

1Co 7:1   En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer;

1Co 7:2  pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

1Co 7:3  El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

1Co 7:4  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

1Co 7:5  No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

1Co 7:6  Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.

1Co 7:7  Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.

1Co 7:8  Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;

1Co 7:9  pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

Hay lecciones importantes sobre la sexualidad en 1 Corintios 7. A grandes rasgos, este capítulo se puede dividir en dos secciones: (1) Instrucciones sobre el matrimonio (1 Cor. 7: 1-24); (2) instrucciones sobre la soltería (1 Cor. 7: 25-40). El capítulo 7 de 1 Corintios nos ayuda a comprender que es importante y necesario hablar acerca de la sexualidad.

Sin embargo, al leer 1 Corintios 7, debemos recordar que Pablo está respondiendo a preguntas específicas relacionadas con cuestiones de la iglesia de Corinto. De lo contrario, algunas afirmaciones podrían dar la impresión de que tiene una opinión negativa del matrimonio, lo cual no es así (1 Tim. 4: 1-3; 5: 14; ver también Heb. 13: 4).

Es notable que el mandato «huyan de la inmoralidad sexual», en 1 Corintios 6: 18, esté enmarcado por la idea de unirse a Cristo (1 Cor. 6: 17) y ser templo del Espíritu (1 Cor. 6: 19). ¿Hay una mejor manera de huir de la inmoralidad sexual? Por supuesto que no.

Además, Dios es el creador de la sexualidad, un privilegio reservado por Dios exclusivamente para ser disfrutado por un hombre y una mujer heterosexuales y biológicamente nacidos como tales, en el contexto del matrimonio, el único tipo de unión matrimonial sancionado en la Biblia.

Al decir «huyan de la inmoralidad sexual», Pablo puede tener en mente la historia de José (Gén. 39: 6-18). La Biblia dice que, ante las insinuaciones lujuriosas de la esposa de Potifar, José «huyó» de la casa (Gén. 39: 18). Esto se menciona nada menos que cuatro veces en Génesis 39: 6-18. Aunque la Biblia no lo dice directamente, se da a entender que José se mantuvo virgen hasta llegar al matrimonio (Gén. 41: 45). Era un hombre lleno del Espíritu Santo (Gén. 41: 38) y quería hacer lo correcto ante los ojos de Dios.

¿Cómo podemos, como iglesia, protegernos de las opiniones aberrantes acerca de la sexualidad que dominan la cultura?





 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crucigrama - Hechos 15: 1-17

Hechos 15: 1-17 CONCILIO DE JERUSALÉN Hch 15:1  Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Hch 15:2  Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Hch 15:3  Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Hch 15:4  Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Hch 15:5  Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. Hch 15:6  Y se reunieron los apóstoles y los anci...

Descargar: Preparación para el tiempo del fin - 2 trimestre 2018

CRISTO Y EL FIN DE LOS DÍAS En las últimas horas de su estadía terrenal, el Jesús encarnado les dirigió estas palabras de consuelo a sus discípulos: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino” (Juan 14:1-4). Aunque sin duda no entendieron completamente el significado de lo que les dijo, ni el tiempo en el que se cumpliría su promesa, los discípulos indudablemente obtuvieron consuelo de las palabras de Jesús. ¿Una habitación en la casa de su Padre? ¿Un lugar que Jesús mismo les estaba preparando? Seguramente, eso sería mejor que cualquier lugar de este mundo en el que se encontraban en ese momento. De hecho, no mucho antes, mientras estaba reunido con sus discípulos,...

Crucigrama Bíblico - 1 Juan 3

Descargar crucigrama 1 Juan 3 1Jn 3:1  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 1Jn 3:2  Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 1Jn 3:3  Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 1Jn 3:4  Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 1Jn 3:5  Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 1Jn 3:6  Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 1Jn 3:7  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 1Jn 3:8  El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto...