Lección 4: Para el 25 de julio de 2026
EL PECADO EN LA IGLESIA
Sábado 18 de julio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 5: 1-13; 2 Corintios 2:
5-10; 1 Corintios 6: 1-13; 1 Tesalonicenses 4: 1-8; 1 Corintios 6: 19-7: 9.
PARA MEMORIZAR:
«¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo,
que está en ustedes, que tienen de Dios, y que no son sus propios dueños?
Porque han sido comprados por precio; por tanto, glorifiquen a Dios en su
cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios» (1 Cor. 6: 19-20).
Nuestro cerebro es como una esponja: todo lo que le llega a
través de nuestros sentidos permanece en él. Puede que no seamos conscientes de
la mayor parte de lo que ingresa en nuestra mente (sería imposible pensar con
claridad si recordáramos todo), pero todo está allí e influye en cierta medida
en lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Por eso somos tan vulnerables a la influencia de todo lo malo
que nos rodea. La iglesia cristiana ha luchado desde sus inicios con este
problema. Por ejemplo, ¿de dónde procede la observancia del domingo? ¿Se
originó en la iglesia? No, sino que provino de la cultura circundante.
Podemos ver cómo se manifestó este principio en Corinto.
Después de una apelación contra las divisiones internas (1 Cor. 1-4), Pablo
pasa ahora a cuestiones relacionadas con la inmoralidad sexual, los pleitos, la
prostitución, el matrimonio y la soltería (1 Cor. 5-7). Las normas del mundo
les afectaban enormemente. El sectarismo descrito en 1 Corintios 1-4 abrió la
puerta al comportamiento inmoral denunciado en los capítulos siguientes. ¿Cómo
trata Pablo este pecado en la iglesia y qué lecciones podemos extraer de lo que
escribió?

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