Lección 4 | Lunes 20 de julio
LIDIANDO CON ESCÁNDALOS
Tratar temas relacionados con la sexualidad siempre es
difícil. Lo fue para Pablo y lo es para nosotros. En estas situaciones, debemos
ser fieles a las Escrituras y abordar el tema con oración y amor. Nunca debemos
olvidar que nuestro objetivo es la restauración.
Lee nuevamente 1 Corintios 5: 1-13. ¿Cómo les
dice Pablo que deben abordar esta situación?
1Co 5:1 De
cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun
se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.
1Co 5:2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais
más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el
que cometió tal acción?
1Co 5:3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero
presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
1Co 5:4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
1Co 5:5 el tal sea entregado a Satanás para
destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor
Jesús.
1Co 5:6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que
un poco de levadura leuda toda la masa?
1Co 5:7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para
que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es
Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
1Co 5:8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja
levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin
levadura, de sinceridad y de verdad.
1Co 5:9 Os he escrito por carta, que no os juntéis
con los fornicarios;
1Co 5:10 no absolutamente con los fornicarios de este
mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal
caso os sería necesario salir del mundo.
1Co 5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con
ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o
maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
1Co 5:12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a
los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?
1Co 5:13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará.
Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
Pablo deja claro, en 1 Corintios 5, que los escándalos
sexuales requieren disciplina eclesiástica. Dice que el hombre incestuoso debía
ser expulsado (1 Cor. 5: 2), juzgado (1 Cor. 5: 3), entregado a
Satanás (1 Cor. 5: 5) y «quitado» de entre ellos (1 Cor. 5: 13). A los
miembros de la iglesia se les dijo que no se asociaran con él (1 Cor. 5:
9, 11) y que ni siquiera comieran con tal persona (1 Cor. 5: 11). Pablo emplea
un lenguaje fuerte que puede sonar ofensivo para los oídos modernos, pero sus
palabras deben entenderse en su contexto histórico. Además, hay que recordar
que respondían a un estilo de vida abiertamente pecaminoso. Por lo general, en
situaciones extremas, es necesario utilizar un lenguaje severo. En cualquier
caso, resulta útil ofrecer una breve explicación de algunas expresiones.
«Quitado de entre ustedes» (1 Cor. 5: 2; ver también 1 Cor.
5: 13). Esto se refiere a la disciplina eclesiástica.
«Entreguen al tal a Satanás» (1 Cor. 5: 5). Debido a que este
hombre no eligió estar bajo la protección de Dios viviendo en obediencia a él,
se había hecho vulnerable a Satanás. Por lo tanto, esta expresión puede
significar simplemente algo así como «permitan que coseche el fruto de sus
decisiones».
«No se asocien» (1 Cor. 5: 9, 11), «ni aun coman» (1 Cor. 5:
11). La estrecha relación con personas sexualmente inmorales se consideraba
peligrosa porque los tales podían influir en otros para que imitaran su
conducta. En la antigüedad, compartir una comida podía significar también
compartir valores. Todos somos susceptibles a las influencias que nos rodean y
debemos protegernos tanto como sea posible, especialmente cuando se trata de
algo así.
«A fin de que el espíritu sea salvo» (1 Cor. 5: 5). La
disciplina eclesiástica tiene un carácter rehabilitador. Su objetivo es hacer
que los pecadores recobren el sentido común y abandonen su estilo de vida
pecaminoso. Es posible que esto sea lo que Pablo quiso decir con «destrucción
de la carne» (1 Cor. 5: 5). También es posible que el hombre incestuoso de 1
Corintios 5 sea el hombre arrepentido al que se hace referencia más adelante
(ver 2 Cor. 2: 5-10). La disciplina eclesiástica alcanza su propósito cuando el
feligrés que ha errado se reintegra a la comunidad eclesiástica.

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