Lección 4 | Viernes 24 de julio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Lee el capítulo «Amonestación y súplica», de Los hechos de
los apóstoles (pp. 223-229), de Elena G. de White.
Curiosamente, la idolatría y la embriaguez figuran en el
catálogo de pecados de 1 Corintios 5: 10, 11 y 1 Corintios 6: 9, 10 junto con
la inmoralidad sexual. Como recuerda Pablo en 1 Corintios 10: 7 (comparar con
Éxo. 32: 1-6), las fiestas idolátricas solían caracterizarse por los excesos en
materia de comida y bebida, lo que derivaba en la inmoralidad sexual (1 Cor.
10: 8). Elena G. de White dice al respecto:
«Es imposible que cualquiera disfrute de la bendición de la
santificación mientras sea egoísta y glotón. [...] El poder que tiene la
constitución humana de resistir los abusos que se cometen con ella es
admirable; pero los hábitos erróneos persistentes que consisten en comer y
beber en exceso debilitarán toda función del cuerpo. [...]
»En la gratificación del apetito y la pasión pervertidos, aun
los profesos cristianos incapacitan a la naturaleza en su obra, y aminoran el
poder físico, mental y moral» (Elena G. de White, Consejos sobre el régimen
alimenticio, p. 184).
«Cuando uno se vacía completamente de sí mismo, cuando todos
los falsos dioses son expulsados del alma, el vacío es llenado por el Espíritu
de Cristo. Tal persona tiene entonces la fe que obra por el amor y purifica el
alma de toda contaminación moral y espiritual» (Elena G. de White, «Our Ned of
the Holy Spirit», The Home Missionary, noviembre de 1893, p. 29).
«Dios busca exaltarnos a su elevado, puro y celestial nivel.
Para este propósito, su Espíritu lucha constantemente con nosotros. [...] A
menos que sean corregidas por el Espíritu Santo de Dios, nuestras tendencias
naturales contienen en sí mismas las semillas de la muerte moral» (Elena G. de
White, Manuscrito 12, 1888).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Muchos creyentes corintios manifestaron su deseo de
obtener la aprobación de la cultura que los rodeaba. ¿Por qué es eso tan
peligroso para la identidad cristiana? ¿Cómo podemos evitar ese error?
2. La pregunta retórica de Pablo: «¿No saben que su cuerpo es
templo del Espíritu Santo?» (1 Cor. 6: 19) concluye una serie de siete
interrogantes que aparecen en 1 Corintios 5-6. Todos ellos son introducidos por
la fórmula «¿no saben?» (1 Cor. 5: 6; 6: 2, 3, 9, 15, 16, 19), la cual exige
una respuesta afirmativa y enfática. Algo así como: «Por supuesto que lo
saben». ¿Cómo nos ayudan estas preguntas a comprender las preocupaciones que
Pablo tenía acerca de la iglesia? ¿Por qué también nosotros deberíamos preocuparnos
por estas cuestiones?
3. El matrimonio proviene de Dios (Gén. 1: 27, 28; 2: 18-24)
y debe ser honrado (Heb. 13: 4). En una época en la que muchos lo consideran
anticuado, ¿cómo podemos mostrar al mundo que el matrimonio es realmente un
regalo de Dios, directamente proveniente del Edén?

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