Lección 5 | Martes 28 de julio
APRENDIENDO DEL PASADO
Después de dar un ejemplo de abnegación basado en su propia
experiencia, Pablo se centra más concretamente en el tema de la idolatría. En
cierto sentido, 1 Corintios 10 desarrolla la idea de 1 Corintios 9: 27, donde
Pablo comenta que se disciplina a sí mismo para no quedar descalificado. Quiere
que los corintios sigan su ejemplo, pero Jesús es el modelo por excelencia (1
Cor. 11: 1).
Lee 1 Corintios 10: 7-11. ¿Qué pecados cometió
Israel en el desierto y por qué los privilegios que se les concedieron hicieron
que esos pecados fueran aún peores?
1Co 10:7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos,
según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
1Co 10:8 Ni forniquemos, como algunos de ellos
fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.
1Co 10:9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de
ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.
1Co 10:10 Ni murmuréis, como algunos de ellos
murmuraron, y perecieron por el destructor.
1Co 10:11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo,
y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los
fines de los siglos.
En 1 Corintios 10: 1-5, Pablo alude a la historia del pueblo
de Dios en el desierto. La referencia a la nube y al mar nos recuerda la
conducción, la presencia y la protección de Dios. A su vez, la comida y la
bebida representan la provisión hecha por Dios. Pablo se refiere a la
experiencia de Israel en la nube y el mar como un bautismo análogo al bautismo
cristiano. Del mismo modo, al referirse a la comida y la bebida, Pablo alude a
la Cena del Señor.
En otras palabras, 1 Corintios 10 enseña que, en cierto
sentido, los cristianos están viviendo las mismas experiencias que el antiguo
Israel. Sin embargo, Pablo recuerda la historia de Israel porque no quiere que
ella se repita. A pesar de todos los privilegios que tenía el pueblo de Dios,
muchos de sus integrantes deseaban cosas malas (1 Cor. 10: 6), como la
idolatría (vers. 7) y la inmoralidad sexual (vers. 8). No es de extrañar, pues,
que ello «no agradó a Dios» (vers. 5).
Es fácil señalar con el dedo al antiguo Israel y decir que
cometieron faltas graves. Sin embargo, Pablo argumenta que los cristianos son
susceptibles de caer en pecados similares a pesar de su inmenso privilegio de
conocer la historia de Cristo. Esto resulta claro en la advertencia: «El que
piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Cor. 10: 12). Las palabras «el que
piensa» sugieren que algunos en la iglesia no se daban cuenta de que corrían el
peligro de caer en esos pecados. ¿Corremos el mismo riesgo hoy?
«El que piensa estar firme, mire que no caiga». ¿Quién de
nosotros no ha experimentado la realidad de esa advertencia?
La Biblia dice que Dios no permitirá que seamos
tentados más allá de lo que podemos soportar, sino que, «cuando llegue la
tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir» (1 Cor.
10: 13, NVI). Entonces, ¿por qué nos sigue resultando tan fácil pecar?

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