Martes 4 de agosto | Lección 6
«UN CAMINO MÁS EXCELENTE»
«El amor no es un don entre muchos; es el medio a través del
cual todos los dones alcanzan su propósito final» (Carl P. Cosaert, «1
Corintios», Comentario bíblico Andrews [Doral, FL: IADPA, 2024], t. 2, p. 543).
Lee 1 Corintios 13: 1-7 y 1 Pedro 4: 8-11. ¿Cuál es
el papel del amor en lo que respecta a los dones espirituales?
1Co 13:1 Si yo
hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal
que resuena, o címbalo que retiñe.
1Co 13:2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los
misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase
los montes,(A) y no tengo amor, nada soy.
1Co 13:3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de
comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor,
de nada me sirve.
1Co 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no
tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
1Co 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no
se irrita, no guarda rencor;
1Co 13:6 no se goza de la injusticia, mas se goza de
la verdad.
1Co 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta.
1Pe 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente
amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
1Pe 4:9 Hospedaos los unos a los otros sin
murmuraciones.
1Pe 4:10 Cada uno según el don que ha recibido,
minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de
Dios.
1Pe 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las
palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da,
para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la
gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
El capítulo 13 de 1 Corintios enseña que los dones
espirituales solo pueden ser usados adecuadamente mediante el amor. Pablo
inicia este capítulo aludiendo a los dones mencionados en el capítulo previo
para enfatizar que carecen de valor si no están motivados por el amor. Por lo
tanto, el conocimiento (1 Cor. 12: 8) y la fe (1 Cor. 12: 9), incluso una
fe «que trasladara los montes» (1 Cor. 13: 2), no son nada sin amor
(1 Cor. 13: 2). Sin amor, la capacidad de hablar en lenguas (1 Cor. 12:
10, 28, 30) se reduce simplemente a «un metal que resuena o un platillo que
hace ruido» (1 Cor. 13: 1, NVI). Del mismo modo, incluso el importante don de
la profecía no es nada sin amor (1 Cor. 13: 2).
En 1 Corintios 13: 4-7, Pablo se enfoca en definir el amor
genuino diciendo en qué consiste; es decir, qué hace y qué no hace. Los verbos
que eligió para caracterizar el amor indican que este no es tanto algo que
sentimos como algo que practicamos. En tal sentido, él dice que el amor
(1) es paciente (NVI); (2) bondadoso (NVI); (3) se regocija con
la verdad (NVI); (4) todo lo sufre o disculpa (NVI); (5) todo lo
cree; (6) todo lo espera; (7) todo lo soporta. Por el contrario, el
amor (1) no siente envidia; (2) no es jactancioso; (3) no es
presumido ni orgulloso (NVI); (4) no se comporta con rudeza (NVI);
(5) no busca lo suyo (no es egoísta, NVI); (6) no se irrita
fácilmente; (7) no guarda rencor; (8) no se deleita en la maldad o
injusticia (NVI).
Este total de 15 verbos proporciona una guía sólida para el
comportamiento adecuado en la práctica de los dones. Cabe destacar que esta
discusión acerca de la verdadera naturaleza del amor se encuentra precisamente
entre 1 Corintios 12 y 14, donde Pablo aborda el conflicto relacionado con los
dones espirituales. De hecho, el amor es la clave para el uso sabio de ellos y
es colocado junto a la fe y la esperanza, «pero el mayor es el amor» (1 Cor.
13: 13).
¿Por qué el amor es tan importante respecto de la
fe? ¿Qué mejor manera de experimentar la realidad del amor de Dios que
reflejarlo, por su gracia y mediante la oración, en nuestra relación con los
demás?

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