Ir al contenido principal

Lección 8 | EL CRISTO RESUCITADO, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA | Lunes 17 de agosto

Lección 8 | Lunes 17 de agosto

EL CRISTO RESUCITADO, NUESTRA ÚNICA ESPERANZA

En 1 Corintios 15: 9-19, Pablo explica cuán graves y terribles son las consecuencias de negar la resurrección, ya que, sin ella, los creyentes no tienen esperanza en el presente, y mucho menos en el futuro.

Lee 1 Corintios 15: 9-19. ¿Qué perdemos si Cristo no resucitó?

1Co 15:9  Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.(F)

1Co 15:10  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

1Co 15:11  Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.

1Co 15:12  Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

1Co 15:13  Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

1Co 15:14  Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

1Co 15:15  Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.

1Co 15:16  Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;

1Co 15:17  y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.

1Co 15:18  Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

1Co 15:19  Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

En general, los paganos no creían en la resurrección, especialmente en el mundo griego, con su creencia en el dualismo cuerpo-alma (al morir, el alma ascendía según ellos adonde supuestamente van las almas de los muertos). Pablo comienza 1 Corintios 15: 12-19 con una pregunta retórica que muestra su profundo desconcierto: «¿Cómo algunos de ustedes dicen que no hay resurrección de los muertos?» (1 Cor. 15: 12). Para el apóstol, no creer en la resurrección era algo inconcebible, especialmente en vista de la existencia de tantos testigos oculares de ella (1 Cor. 15: 5-8). Pero, peor aún, si la resurrección no había ocurrido, la esperanza de los creyentes estaba basada en una mentira y seguían sujetos a las consecuencias eternas de sus pecados.

De hecho, Pablo dice que si no hay resurrección de los muertos: (1) Cristo no resucitó (1 Cor. 15: 13, 16); (2) nuestra predicación es vana (vers. 14); (3) nuestra fe también es vana (vers. 14, 17); (4) somos testigos falsos (vers. 15); (5) seguimos en nuestros pecados (vers. 17); y, obviamente, (6) quienes murieron están perdidos (vers. 18).

Sin la resurrección, tanto la predicación como la fe son vanas (1 Cor. 15: 14, 17). El término griego traducido como «vana» o «vacía» es kenos. Los intérpretes debaten si kenos significa «vana» en el sentido de carente de verdad (es decir, «falsa»), carente de resultados (es decir, «sin resultado o efecto») o carente de propósito (es decir, «en vano»).

Sea cual fuere el significado específico, en un escenario en el que no existiera la resurrección, la fe se describe como inútil (griego mataios) (1 Cor. 15: 17). Aunque mataios no difiere mucho de kenos, la idea es que, si Jesús no está vivo, la fe es infructuosa, una ilusión, porque nuestros pecados no han sido perdonados (vers. 17). En ese caso, los cristianos seríamos falsos testigos que engañan y son engañados (vers. 15).

¿Qué sentido tendría 1 Corintios 15 si los seres humanos tuviéramos almas que fueran al cielo (o al infierno) en ocasión de la muerte? ¿Por qué es tan importante entender que los muertos «duermen»?





 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Crucigrama - Hechos 15: 1-17

Hechos 15: 1-17 CONCILIO DE JERUSALÉN Hch 15:1  Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Hch 15:2  Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Hch 15:3  Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Hch 15:4  Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Hch 15:5  Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. Hch 15:6  Y se reunieron los apóstoles y los anci...

Descargar: Preparación para el tiempo del fin - 2 trimestre 2018

CRISTO Y EL FIN DE LOS DÍAS En las últimas horas de su estadía terrenal, el Jesús encarnado les dirigió estas palabras de consuelo a sus discípulos: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino” (Juan 14:1-4). Aunque sin duda no entendieron completamente el significado de lo que les dijo, ni el tiempo en el que se cumpliría su promesa, los discípulos indudablemente obtuvieron consuelo de las palabras de Jesús. ¿Una habitación en la casa de su Padre? ¿Un lugar que Jesús mismo les estaba preparando? Seguramente, eso sería mejor que cualquier lugar de este mundo en el que se encontraban en ese momento. De hecho, no mucho antes, mientras estaba reunido con sus discípulos,...

Crucigrama Bíblico - 1 Juan 3

Descargar crucigrama 1 Juan 3 1Jn 3:1  Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 1Jn 3:2  Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 1Jn 3:3  Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 1Jn 3:4  Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 1Jn 3:5  Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 1Jn 3:6  Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 1Jn 3:7  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 1Jn 3:8  El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto...