Lección 8 | Viernes 21 de agosto
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR
Lee el capítulo «La liberación del pueblo de Dios», en El
conflicto de los siglos (pp. 619-633), de Elena G. de White.
«La divinidad de Cristo es la garantía que el creyente tiene
de la vida eterna. Jesús dijo: “El que cree en mí —dijo Jesús— aunque esté
muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.
¿Crees eso?”. Cristo miraba hacia adelante, a su segunda venida. Entonces los
justos muertos serán resucitados incorruptibles, y los justos vivos serán
trasladados al cielo sin ver la muerte. El milagro que Cristo estaba por
realizar, al resucitar a Lázaro de los muertos, representaría la resurrección
de todos los justos muertos» (Elena G. de White, El Deseado de todas las
gentes, p. 501).
«La Tierra se estremeció violentamente cuando la voz del Hijo
de Dios llamó a los santos que dormían. Respondieron a esa invitación y
surgieron revestidos de gloriosa inmortalidad exclamando: “¡Victoria! ¡Victoria
sobre la muerte y el sepulcro! ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh
sepulcro, tu victoria?” (ver 1 Cor. 15: 55). Entonces los santos vivos y los
resucitados elevaron sus voces en un prolongado y arrobador grito de triunfo.
Los cuerpos que habían descendido a la tumba con los las marcas de la
enfermedad y de la muerte, resucitaron dotados de salud y vigor inmortales. Los
santos vivos fueron transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos,
y junto con los resucitados ascendieron juntos para recibir al Señor en el aire
(ver 1 Tes. 4: 16-17). ¡Oh, qué glorioso encuentro! Los amigos desunidos por la
muerte volvieron a reunirse para no separarse nunca más» (Elena G. de White, La
historia de la redención, p. 361).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Pensemos en quienes fueron testigos oculares de la
resurrección de Cristo (Hech. 1: 22; 2: 32; 3: 15; 4: 33; 5: 30-32). ¿Cómo
podemos nosotros, unos dos mil años después de ese acontecimiento, ser
«testigos» de su resurrección?
2. La resurrección de Cristo es una parte integral del
mensaje del evangelio (1 Cor. 15: 1-4). Sin la resurrección, la proclamación de
la muerte de Cristo, y esta misma, sería irrelevante (1 Cor. 15: 14). ¿Por qué?
¿Qué dice tu respuesta acerca del poder de la resurrección de Cristo?
3. Reflexiona acerca de la intrigante afirmación de Pablo:
«Si los muertos no resucitan, “comamos y bebamos, que mañana moriremos”» (1
Cor. 15: 32). ¿Cuál es el punto?
4. Habla en la clase acerca del estado de los muertos. ¿Por
qué 1 Corintios 15 no tiene sentido si, al morir, los salvos son llevados
inmediatamente al cielo?

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