Lección 9 | Martes 25 de agosto
CAMBIO DE PLANES POR AMOR
Vimos que algunos en Corinto dudaban de las intenciones y el
amor de Pablo. Hoy, analizaremos una razón en particular: los cambios en sus
planes de viaje (2 Cor. 1: 15–2: 4).
Lee 1 Corintios 16: 5-7. ¿Cuál era el plan original
de Pablo?
1Co 16:5 Iré a vosotros, cuando haya pasado por
Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar.
1Co 16:6 Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun
pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir.
1Co 16:7 Porque no quiero veros ahora de paso, pues
espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite.
Pablo ya había estado en Corinto anteriormente. Según 1
Corintios 16: 5-6, planeaba pasar por Macedonia en su camino de regreso a
Corinto y, tal vez, quedarse allí durante el invierno. Desde Corinto, iría a
Judea con la ofrenda recogida en Macedonia para los pobres de Jerusalén. Sin
embargo, cambió sus planes debido a un mal informe traído por Timoteo desde
Corinto (1 Cor. 4: 17; 16: 10; 2 Cor. 1: 1).
Pablo tenía la intención de ir directamente de Éfeso a
Corinto y allí abordar los problemas informados por Timoteo. El nuevo
itinerario sería Éfeso-CorintoMacedonia-Corinto-Judea (2 Cor. 1: 15-16). Fue de
Éfeso a Corinto, pero luego regresó a Éfeso. Sus planes cambiaron. No regresó a
Corinto como había planeado, al menos no de inmediato, porque su última visita
no había resultado bien. En consecuencia, regresó a Éfeso y escribió una Carta
a los corintios. Prefería enviar una carta antes que arriesgarse a que otra
visita empeorara la situación (2 Cor. 2: 1, 3).
Las intenciones de Pablo en su última visita habían sido
malinterpretadas. Algunos en Corinto habían dicho que él no era confiable y que
no los amaba lo suficiente (2 Cor. 1: 17). En su respuesta a las acusaciones,
él dirigió la atención de los corintios al evangelio de Cristo. Él fue fiel a
su intención de visitar a los corintios en la mejor oportunidad, tal como Dios
había sido fiel en cumplir sus promesas a ellos por medio de Cristo (2 Cor. 1:
18-22).
«Porque todas las promesas de Dios son “sí” en él. Por eso
decimos “amén” en él, para gloria de Dios» (2 Cor. 1: 20).
Por lo tanto, su respuesta no fue una confusa mezcla de «sí»
o «no» dependiendo de las circunstancias, como ellos decían, sino que fue
«siempre sí», tal como la obra de Dios en Cristo es «siempre sí» (2 Cor. 1:
19).
Por lo tanto, la razón por la que Pablo escribió una Carta a
los corintios en lugar de visitarlos fue su sincero amor por ellos (2 Cor. 2:
4). Otra visita justo después de la dolorosa visita anterior les habría causado
más dolor, no la alegría que él pretendía traer con su presencia (2 Cor. 1: 24;
2: 3). ¡Cuán fácilmente habían sido malinterpretadas sus buenas intenciones!

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