Lección 9 | Jueves 27 de agosto
TRIUNFO EN CRISTO
Lee 2 Corintios 2: 12-13. ¿Adónde fue Pablo después
de escribirles «la carta severa»? ¿Qué hizo allí?
2Co 2:12 Cuando llegué a Troas para predicar el
evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor,
2Co 2:13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber
hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.
Pablo estaba inquieto mientras esperaba a Tito (2 Cor. 7:
5-6). A pesar de esa inquietud, no podía dejar de hablar de Jesús (2 Cor. 2:
12), a quien tanto amaba. En ese momento, aún no conocía los resultados de su
Carta. Estaba ansioso por ver a Tito y escuchar acerca de la reacción de los
corintios.
La obra de Pablo en Troas fue exitosa, pero «no podía
permanecer mucho tiempo allí. “La solicitud de todas las iglesias”, y
particularmente de la iglesia de Corinto, pesaba sobre su corazón. Había
esperado encontrarse con Tito en Troas, y enterarse por él de cómo habían sido
recibidas las palabras de consejo y reprensión enviadas a los hermanos
corintios; pero se chasqueó. “No tuve reposo en mi espíritu —escribió
concerniente a este incidente—, por no haber hallado a mi hermano Tito”. Partió
de Troas, y cruzó a Macedonia, donde, en la ciudad de Filipos, encontró a
Timoteo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 241).
Lee 2 Corintios 2: 14-17. ¿Cuál fue la reacción de
Pablo al encontrarse con Tito en Macedonia y escuchar la respuesta positiva de
los corintios?
2Co 2:14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre
en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el
olor de su conocimiento.
2Co 2:15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo
en los que se salvan, y en los que se pierden;
2Co 2:16 a éstos ciertamente olor de muerte para
muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es
suficiente?
2Co 2:17 Pues no somos como muchos, que medran
falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de
Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.
En un estallido de alegría, Pablo afirma que Dios «nos lleva
siempre al triunfo en Cristo Jesús» (2 Cor. 2: 14). ¡Qué declaración tan
maravillosa! Un corazón lleno de la presencia de Cristo difunde «la fragancia
de su conocimiento [...] en todo lugar» (2 Cor. 2: 14).
Pablo se regocija en Cristo porque la dolorosa carta dio el
fruto que él pretendía cosechar (2 Cor. 7: 5-9). Esta es una gran victoria.
Mientras tanto, en 2 Corintios 2: 17, Pablo reafirma su sinceridad como
apóstol de Cristo (2 Cor. 2: 17; 1: 12). Según este pasaje, lo que distingue a
un siervo fiel de Cristo de un falso ministro es que, mientras que este último
comercia con el evangelio por interés propio, el primero predica la Palabra de
Dios por amor sincero a Cristo.
¿Qué te motiva en todo lo que haces, especialmente
cuando lo haces en el nombre de Jesús?

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