Lección 9: Para el 29 de agosto de 2026
UN MINISTERIO IMPULSADO POR
EL AMOR
Sábado 22 de agosto
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 1: 3-14; 2: 17; 4: 2; 1
Corintios 16: 5-7; 2 Corintios 7: 5-13; 2: 5-17.
PARA MEMORIZAR:
«Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les
escribí con muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que
supiesen cuánto los amo» (2 Cor. 2: 4).
La vida del apóstol Pablo no fue fácil. Además de la cárcel y
las situaciones que pusieron en peligro su existencia, también escribió: «De
los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado
con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a
la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces.
Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en
peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad,
peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En
trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en
frío y desnudez. Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la
preocupación por todas las iglesias» (2 Cor. 11: 24-28).
Lo que vemos en sus Cartas a los corintios es parte de la
profunda «preocupación» que sentía por esta iglesia. Sin embargo, en medio de
todo eso, su amor por ellos nunca decayó. Lo mismo ocurre con el amor de Cristo
por nosotros. De hecho, Pablo aprendió de Jesús a amar a las iglesias de una
manera que refleja el amor que Cristo siente por nosotros (2 Cor. 5: 14; ver 1
Cor. 11: 1).

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