Lección 1 | Jueves 1° de octubre
EL PUEBLO VOCERO DE DIOS
¿Qué revelan los siguientes textos acerca de cómo
ha hablado Dios a la humanidad desde la entrada del pecado? (Lee Heb. 1:1-2;
Rom. 1:19-20; Núm. 12:6; 2 Tim. 3:16-17; Juan 14:7-9; 10:27-30).
Heb 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
Heb 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el
universo;
Rom 1:19 porque lo que de Dios se conoce les es
manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
Rom 1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno
poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,
siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Núm 12:6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando
haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños
hablaré con él.
2Ti 3:16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil
para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
2Ti 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra.
Jua 14:7 Si me conocieseis, también a mi Padre
conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Jua 14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y
nos basta.
Jua 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy
con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto
al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
Jua 10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y
me siguen,
Jua 10:28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán
jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Jua 10:29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos,
y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Jua 10:30 Yo y el Padre uno somos.
A pesar del pecado, Dios encontró muchas maneras de
comunicarse con los seres humanos caídos. Una de ellas es la creación. La
naturaleza es una poderosa revelación de sus asombrosas obras. Los científicos
se sorprenden por las maravillas de nuestro universo y por la complejidad
incluso de la forma de vida más «simple». Sin embargo, la naturaleza también
muestra las consecuencias de la caída, entre las que se destaca la muerte como
la más terrible de ellas.
Dios ha hablado a la humanidad también por medio de los
profetas elegidos por él como sus portavoces. Por ejemplo, habló a Noé,
Abraham, Moisés y Daniel revelando su voluntad para su pueblo. En esencia, los
mensajes proféticos de Dios son un recordatorio de que él no ha olvidado a sus
hijos y sigue a su lado. Y, aunque los mensajes de algunos profetas quedaron
registrados en la Biblia, no fue así con los de otros.
No obstante, muchas de las palabras de los profetas fueron
comunicadas a través de las Escrituras (2 Tim. 3:16-17). La Biblia es una
revelación de Dios mismo. Por medio de las palabras registradas en ella
aprendemos quién es él, vemos su amor incansable y recibimos su orientación
acerca de cómo debemos vivir.
Las Escrituras nos revelan, además, quiénes somos, de dónde
venimos y hacia dónde vamos. Allí encontramos el propósito de Dios para nuestra
vida.
Pero la forma más eficaz en que Dios nos ha hablado es por
medio de Jesucristo, quien, por supuesto, se nos revela en la Biblia. Así como
Dios buscó a Adán y a Eva en el jardín del Edén, Cristo vino a «buscar y a
salvar lo que se había perdido» (Luc. 19:10). «El que me ha visto a mí ha visto
al Padre», declaró Jesús (Juan 14:9). A través de su vida, muerte y
resurrección, Cristo cumplió la promesa hecha a Adán y a Eva en el Edén. Él
vino y murió en nuestro lugar para que pudiéramos tener vida eterna por medio
de él.
Después de que Jesús ascendió al cielo, el Espíritu Santo
continuó guiándonos «a toda la verdad» y hablándonos de «lo que ha de venir»
(Juan 16:13).
¿Cuánto consuelo te da saber que Jesús, su amor, su
carácter y su sacrificio nos revelan cómo es realmente Dios el Padre?

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