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Lección 1 | EXPULSADOS DEL JARDÍN | Miércoles 30 de septiembre

Miércoles 30 de septiembre | Lección 1

EXPULSADOS DEL JARDÍN

Una de las consecuencias más devastadoras del pecado de Adán y de Eva fue la separación de Dios. Fueron expulsados del jardín y ya no pudieron hablar con Dios cara a cara. El profeta Isaías escribió de manera memorable acerca de esta penosa condición humana: «Las iniquidades de ustedes los separaron de su Dios, y sus pecados han hecho que su rostro se oculte de ustedes para no escuchar» (Isa. 59:2).

En realidad, Adán y Eva continuaban siendo hijos de Dios. Sin embargo, el resultado del pecado era inevitable y tuvieron que abandonar el Edén. Nada volvería a ser igual después de su desobediencia.

El pecado ha afectado a la humanidad de muchas maneras (ver Gén. 3:14-24). ¿Cómo ha modificado específicamente nuestra comunicación con Dios? (Ver también Éxo. 19:16-22).

Gén 3:14  Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Gén 3:15  Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Gén 3:16  A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido,[a] y él se enseñoreará de ti.

Gén 3:17  Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Gén 3:18  Espinos y cardos te producirá,(C) y comerás plantas del campo.

Gén 3:19  Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Gén 3:20  Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva,[b] por cuanto ella era madre de todos los vivientes.

Gén 3:21  Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Gén 3:22  Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida,(D) y coma, y viva para siempre.

Gén 3:23  Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.

Gén 3:24  Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Éxo 19:16  Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos,(E) y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.

Éxo 19:17  Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.

Éxo 19:18  Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego;(F) y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.

Éxo 19:19  El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.

Éxo 19:20  Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Éxo 19:21  Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.

Éxo 19:22  Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.

El pecado cambió por completo la vida humana de maneras que no podemos imaginar, ya que ahora solo conocemos este mundo de pecado en el que vivimos. Debido al pecado, la tierra fue «maldita» y produciría «espinos y cardos». Los seres humanos ahora experimentarían dolor y tendrían que «sudar» para conseguir su alimento, solo para finalmente morir y volver a la tierra. De todos los recordatorios del pecado, la muerte sigue siendo el más poderoso. Al mismo tiempo, debido al pecado perdimos nuestra comunicación directa con Dios.

Sin embargo, se prometió a Adán y Eva una solución para contrarrestar los estragos resultantes del pecado. Aunque nuestros primeros padres no seguirían viendo a Dios ni hablando con él cara a cara, abandonaron el Edén con esperanza para el presente y el futuro. Dios tomó la iniciativa y les explicó su plan de rescate.

Génesis 3:15, el primer anuncio del evangelio, estaba lleno de esperanza para ellos (y para nosotros), a pesar de lo sucedido. La promesa de un Redentor venidero suscitaría enemistad presente contra el pecado y esperanza de salvación futura para la humanidad. El hecho mismo de que Dios proveyera ropa a Adán y a Eva antes de que abandonaran el Jardín fue un acto simbólico que representaba la futura redención de ellos. La futura muerte y resurrección de Jesús haría posible que la comunión con Dios fuera restaurada (Juan 14:1-3).

Esto significa que, en el Edén mismo, después de la entrada del mal, se dio a la humanidad la esperanza y la promesa de que el problema del pecado finalmente sería resuelto. Tan pronto como surgió el pecado, surgió la promesa de un Salvador.

¿Qué sentiste después de hacer algo malo? ¿Culpa? ¿Vergüenza? ¿Odio contra ti mismo? ¿Cuáles fueron las consecuencias? ¿Cómo impidieron tu confianza en Dios y la promesa del evangelio que renunciaras por completo a la fe?





 

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