Lunes 7 de septiembre | Lección 11
LA MOTIVACIÓN
Lee 2 Corintios 8: 1, 5 y, también, 2 Corintios 9:
7, 9, 13, 15. ¿Cuál es el mensaje central de estos pasajes?
2Co 8:1 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia
de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia;
2Co 8:5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí
mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de
Dios;
2Co 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no
con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
2Co 9:9 como está escrito:
Repartió, dio a los pobres;
Su justicia permanece para siempre.
2Co 9:13 pues por la experiencia de esta ministración
glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por
la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
2Co 9:15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!
El lenguaje de la generosidad impregna 2 Corintios 8 y 9: «La
gracia que Dios ha concedido» (2 Cor. 8: 1); «se dieron a sí mismos» (2 Cor. 8:
5); «cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad;
porque Dios ama al que da con alegría» (2 Cor. 9: 7); «repartió, dio a los
pobres» (2 Cor. 9: 9); «ellos glorifican a Dios [...] por la bondad [de
ustedes] de contribuir para ellos» (2 Cor. 9: 13); «¡gracias a Dios por su
don inefable!» (2 Cor. 9: 15). El texto de 2 Corintios 8-9 comienza y
termina con lenguaje de dadivosidad (2 Cor. 8: 1; 9: 15). Debemos leer estos
dos capítulos con la idea de dar en mente. Ellos presentan al menos cuatro
razones principales para dar nuestras ofrendas.
Gratitud por la gracia de Dios (2 Cor. 8: 1; 9: 14-15). Los
capítulos 8 y 9 de 2 Corintios comienza con una referencia a la gracia de Dios
(2 Cor. 8: 1). Un poco más adelante, Pablo dice: «Ya conocen la gracia de
nuestro Señor Jesucristo» (2 Cor. 8: 9). La gracia de Dios y de Cristo se
presenta aquí como la razón principal para la práctica de entregar ofrendas.
Dios hizo mucho por nosotros al darnos a Cristo. Al entregar nuestras ofrendas
en respuesta a ello, reconocemos la gracia de Dios en nuestras vidas.
Al igual que con el concepto de dar, el término «gracia»
(griego jaris) también aparece repetidamente en 2 Corintios 8-9, y tanto al
comienzo como al final de esa sección (2 Cor. 8: 1; 9: 14-15). En este pasaje,
Pablo aplica este término con diferentes significados para enfatizar que la
gracia de Cristo en nuestras vidas da como resultado la gracia para los demás y
la acción de gracias.
Deseo de seguir el ejemplo de Jesús (2 Cor. 8: 9). Jesús era
rico y se hizo pobre (recuerda que estas son metáforas de su preexistencia
eterna y su posterior encarnación, respectivamente). Eso significa que lo dio
todo. En cuanto a nosotros, al compartir nuestras ofrendas, proveemos los
medios para que otros conozcan a Cristo.
Deseo de compartir las bendiciones de Dios (2 Cor. 9: 10-11).
Damos a los demás porque primero recibimos de Dios. Él nos enriquece para que
podamos ser generosos.
Amor sincero (2 Cor. 8: 8, 24). La dadivosidad es la
demostración del amor sincero y genuino, la evidencia más sustancial de que el
amor habita en el corazón de una persona (ver Mat. 6: 21).
¿Cuán generoso eres? A la luz de la cruz, ¿cuánto
das en comparación con lo que podrías dar?

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