Lección 11: Para el 12 de septiembre de 2026
MAYORDOMÍA Y MISIÓN
Sábado 5 de septiembre
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Corintios 8-9; Juan 3: 16; 17: 5;
Lucas 9: 58; Apocalipsis 13: 8; Romanos 12: 8; 15: 26-27.
PARA MEMORIZAR:
«Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que
por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen
enriquecidos con su pobreza» (2 Cor. 8: 9).
Los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios muestran que Pablo dio a
los corintios la oportunidad de servir a sus hermanos y hermanas en Judea. Este
pasaje muestra que dar es un privilegio que Dios nos concede para que imitemos
el carácter abnegado de Cristo. La dadivosidad es el lenguaje del cielo. Nota
cuán significativas son las siguientes palabras: «Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que dio a su Hijo único» (Juan 3: 16; énfasis añadido).
Además, Juan 3: 16 expresa claramente el propósito de Dios al
dar a Jesús: «Para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida
eterna». La mayordomía y la misión van de la mano en este pasaje. Son tan
inseparables como las dos caras de una moneda. No es de extrañar que Pablo se
identificara a sí mismo y a sus compañeros de trabajo como «administradores de
los secretos de Dios» (1 Cor. 4: 1). Nosotros también somos mayordomos en el
mismo sentido.
Esta semana veremos que los conceptos de mayordomía y misión
están profundamente arraigados en el ejemplo de Jesús. De hecho, son
inseparables. La mayordomía proporciona a la iglesia los recursos financieros y
humanos para cumplir la misión de Dios.

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