Lección 11 | Martes 8 de septiembre
PLANIFICACIÓN
Lee 2 Corintios 9: 7. ¿Qué dice este pasaje acerca
del acto de dar?
2Co 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no
con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
La decisión de Dios de salvar al mundo tuvo lugar incluso
antes de que este cayera en pecado. La venida de Cristo para morir por nosotros
era parte de un plan antiguo (Apoc. 13: 8). Dios no fue tomado por sorpresa. Él
había planificado entregarse a sí mismo a través de Jesús. En 2 Corintios 8-9,
la planificación es un principio teológico esencial que se refiere al acto de
dar. Esto se puede ver al menos de dos maneras:
En primer lugar, la planificación implica una decisión
previa. Pablo dice que «cada uno dé como propuso en su corazón» (2 Cor. 9: 7).
La palabra griega traducida como «propuso» es el verbo proaireō, que consta de
la partícula pro («antes», o «por adelantado») y del término aireō, que
significa «decidir», en este contexto. Por lo tanto, proaireō apunta a una
decisión tomada de antemano. Además, al comenzar su declaración con «cada uno»,
Pablo indica que la cantidad dada no será la misma en el caso de todos. Su
punto era simplemente que, independientemente de la suma que las personas
decidan dar, deben hacerlo tras una reflexión cuidadosa. Deben dar lo que creen
que es la cantidad adecuada para ellos.
En segundo lugar, la planificación implica el principio de
proporcionalidad. Pablo informa que los macedonios «dieron según su fuerza» (2
Cor. 8: 3). El apóstol aplica luego este principio de proporcionalidad
también a los corintios. Los anima a terminar la tarea que ya se habían
comprometido a realizar instándolos a completar ese proyecto utilizando los
recursos que poseen (2 Cor. 8: 11). Pablo concluye este pensamiento diciendo
que la ofrenda debe concordar con lo que se posee (2 Cor. 8: 12). Mientras que
la Biblia define la proporcionalidad de los diezmos —es decir, el diez por
ciento de una suma— lo mismo no se aplica a las ofrendas. «Cada uno dé como
propuso en su corazón» (2 Cor. 9: 7) aplicando el principio de
proporcionalidad. En otras palabras, cada uno decide qué proporción de sus
ingresos dará como ofrenda, lo cual requiere planificación.
¿Cuán fiel eres con los diezmos y las ofrendas,
independientemente de tu condición económica? ¿Utilizas excusas para abstenerte
de dar aunque puedes hacer más?

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